¿Marco Rubio chismosea con el nieto de Raúl o es pura jabonería del yanqui?
El Gobierno cubano desmiente contactos entre Marco Rubio y el nieto de Raúl Castro. Trump, por su parte, insiste en dialogar con La Habana, afirmaciones también negadas por la isla.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que veas! La Habana niega el chisme: Marco Rubio, el político de allá, no ha tenido charlas secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto de Raúl. Dicen que es pura especulación.
Y para rematar, Donald Trump afirma que él sí habla con altos funcionarios cubanos. Pero desde aquí, el gobierno también lo desmiente. ¡Un enredo de dimes y diretes que no hay quien lo aclare!
Dónde y cuándo
Este bochinche saltó por el medio Axios, justo cuando Washington apretaba la soga económica. Cuba, por su parte, sufría la crisis energética y la escasez de combustible.
Ernesto Soberón Guzmán, embajador cubano en la ONU, puso la cara. Aseguró que solo se guían por hechos públicos, dejando el rumor por el suelo. Trump, mientras, insiste en sus supuestas conversaciones.
Por qué importa
Esto tiene su guateque, mi gente. La relación Cuba-Estados Unidos siempre es un misterio. Si hay charlas secretas y las niegan, ¿qué verdad se está contando a la gente?
Además, con tanta escasez, cualquier rumor de diálogo o su negación altera el ambiente. La gente quiere soluciones, no más teatro entre los de arriba.
Qué dicen las partes
Soberón es categórico: especulación. Afirma que el diálogo es bienvenido, pero con respeto y sin imposiciones de afuera. "No imponemos, pero tampoco aceptamos", remarcó.
Trump, el expresidente, no se calla y reafirma sus charlas con los cubanos. Pero el gobierno de la isla lo desmiente una y otra vez. Cada uno con su propia película, ¡qué cosa!
Qué viene ahora
El panorama diplomático sigue más oscuro que un café sin azúcar. Las tensiones económicas y las restricciones comerciales persisten, sin cambios a la vista.
Así que a estar pendientes de cualquier movimiento. A ver si esta novela de negaciones tiene un próximo capítulo, o si se queda en el aire como un bochinche más de la cola.