¡Otaola: El Cangrejo es puro chicharrón, no negocia ni la merienda!
Alexander Otaola desestima la supuesta negociación entre Marco Rubio y "El Cangrejo", Raúl Guillermo Rodríguez Castro, calificándola de maniobra política y dudando de su seriedad.
Qué pasó
Mira, pa' que no te cojan de bobo con los chismecitos que andan volando por Miami. El mismísimo Alexander Otaola, el que no se guarda nada, ha puesto el grito en el cielo por un cuento que sacó Axios.
Resulta que andan diciendo por ahí que Marco Rubio, sí, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, se está reuniendo a escondidas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias "El Cangrejo", que es el nieto de Raúl Castro. ¡Imagínate la bronca!
Dónde y cuándo
La bomba explotó cuando la gente de Axios soltó la noticia, aunque las fuentes estadounidenses dicen que son "conversaciones sobre el futuro", no una negociación formal.
El chisme está caliente en el exilio cubano, especialmente en Miami, donde Otaola, desde su programa, ha reaccionado con su estilo único, sin pelos en la lengua.
Se dice que "El Cangrejo", con sus 41 años, está en el círculo íntimo de la familia Castro y metido en negocios gordos de la Isla, pero Otaola no le ve la seriedad por ningún lado.
Por qué importa
¿Y por qué nos tiene en un pie este bochinche? Pues porque Otaola asegura que esto es un plan para darle en la cabeza a Marco Rubio y virar a la comunidad cubana en su contra.
Él dice que darle crédito a "El Cangrejo" es como darle poder a un chicharrón. ¿Cómo va a decidir el destino de un país si, según Otaola, lo único que tiene en la cabeza es "fiesta, mujeres y pachanga"?
Es la estrategia de siempre: meter cizaña para que la gente en el exilio se pelee y se olvide de lo que de verdad importa: la libertad de Cuba.
Qué dicen las partes
Por un lado, Axios, que es el que destapó la olla, presenta a Rodríguez Castro como alguien clave, cercano a Raúl y con influencia en el billete, o sea, en el consorcio GAESA. Pero Otaola se ríe de eso.
El influencer insiste en que el tal "Cangrejo" no tiene ni un gramo de respeto entre los militares y que su figura está más inflada que un globo de cumpleaños. Que no tiene la capacidad ni la seriedad para hablar de cosas importantes.
Las fuentes de Washington, como para bajarle dos, dicen que no son negociaciones formales, sino más bien "conversaciones sobre el futuro", buscando por dónde le entra el agua al coco para una transición política sin los viejos del Partido Comunista.
Qué viene ahora
Ahora la pelota está en el aire, como dice Otaola, hay que estar con los ojos bien abiertos. Lo que viene es más debate y más chisme, pero también una alerta: ¿a quién se le atribuye poder de verdad?
¿Serán estos intentos de Washington de explorar una transición sin que el gobierno de Díaz-Canel se entere? ¿O es, como dice Otaola, puro humo para desestabilizar?
La comunidad cubana tiene que pensar bien a quién le cree y no dejarse llevar por los cuentos de camino, sobre todo si vienen con la intención de dividir y confundir.