¡El de Hialeah, que apareció en México, dice 'yo no fui'!
Un cubano acusado de matar a otro en Hialeah, extraditado de México, se declara no culpable. ¡El enredo está recién empezando en Miami-Dade!
Qué pasó
Oye esto, socio, pa' que se te pare el pelo: el Alfredo Carballo González, ese que decían que le dio el tumbaíto al Daylon Fleitas allá por Hialeah, al fin le pusieron la mano encima en México y lo mandaron pa' acá.
Y la sorpresa, mi gente, la sorpresa: ¡cuando lo sientan frente al juez, el tipo dice que él no fue! ¡Así mismo como lo oyes!
Dónde y cuándo
Esta película de terror empezó en Hialeah, por allá en agosto del año pasado. Dicen que al Daylon lo vieron por última vez cerca de la 95 y la 106, y después, ¡zas!, se lo tragó la tierra.
Unos días de nervios y, ¡ay papá!, apareció su camión. Y cerquita, en un contenedor de reciclaje, encontraron lo que quedaba del pobre Daylon. ¡Un drama de esos que te dejan sin aliento!
Por qué importa
Y uno se pregunta, ¿por qué tanto bochinche con esto? Pues mire, mi gente, aquí no estamos hablando de cualquier cosa.
Dos cubanos, paisanos, enfrascados en una tragedia de esas que te rompen el corazón. La comunidad cubana de Hialeah y to' el sur de Florida está que no duerme con este caso.
¡Un asesinato, una fuga a México, una extradición y ahora que el tipo dice que es inocente! ¡Esto es un culebrón de los buenos, pero con la vida real de por medio!
Qué dicen las partes
Aquí la cosa está candente. El Alfredo, con el Defensor Público al lado, soltó el 'yo no fui', y ¡zas!, pidió un juicio con jurado pa' que la gente decida.
Mientras tanto, la Fiscalía no suelta la cuerda, lo acusa de homicidio, de robo y hasta de borrar las huellas.
Y pa' colmo de la trama, ¡apareció una tal Ariely Álvarez Cabrera! A ella la acusan de tapar el asunto y de mover evidencias después del relajo.
Pa' que veas cómo se enreda el hilo, el juez mandó a que los dos casos se vean juntitos, pa' no perder tiempo con tanto ir y venir al tribunal.
Qué viene ahora
Ahora la bola está en el aire, mi gente. Primero van a ver si el Alfredo sigue con su abogado de oficio, que eso es un tema en sí mismo.
Después, a esperar la fecha del juicio, que por ahora no hay ni sombra. Lo que sí es seguro es que vienen más vistas en la corte, más papeles de acá pa' allá, y las dos partes alistando sus armas.
¡Esto no se acaba hasta que la gorda cante, y en Miami-Dade, la justicia a veces se toma su tiempo!