¡Tremendo Bochinche en Canaletas! ¿La Prisión se Prendió y la Policía Echó la Llave?
Un tumulto en la prisión de Canaletas, Ciego de Ávila, con reportes de muertes y la policía bloqueando el acceso. Las familias están sin noticias, ¡tremendo drama en la calle!
Qué pasó
¡Ay, mi gente, prepárense porque esto está más caliente que un caldero en el solar! Resulta que en la prisión de Canaletas, allá en Ciego de Ávila, se armó un revuelo que pa' qué les cuento.
Dicen las malas lenguas, y también los que saben, que los presos hicieron tremenda protesta. Y claro, cuando el río suena, es porque piedras trae, y parece que la respuesta fue de esas que te dejan con la boca abierta: ¡unidades antimotines del MININT al ataque!
La cosa fue tan gorda que hasta la organización Prisoners Defender ya soltó la bomba: ¡diez presos pudieron haber perdido la vida en el guateque! Ojo, que el dato todavía anda en el aire, sin confirmación oficial, porque ya ustedes saben cómo es la cosa con la información aquí.
Dónde y cuándo
Bueno, ¿y dónde fue este merequetén? Pues en la Prisión Provincial de Canaletas, esa que está en Ciego de Ávila, un lugar que ya de por sí no es un club de vacaciones.
El día exacto no se sabe con certeza, pero el chisme empezó a correr como la pólvora después del 19 de febrero de 2026. La tensión era palpable, como si el aire se pudiera cortar con un cuchillo.
Afuera, en la carretera de circunvalación, el panorama era desolador. La policía, con un operativo masivo, puso un cordón que ni el más guapo podía cruzar. Las familias, pobres, ahí a la orilla, viendo un bloque de uniformados y sin poder acercarse a preguntar por los suyos.
Por qué importa
Y ahora ustedes se preguntarán: ¿y a mí qué me importa este enredo? ¡Ah, pues esto no es cosa de poca monta, mi socio! Esto le cae arriba a cualquiera que tenga un familiar preso o que simplemente le preocupe la cosa de los derechos humanos.
Cuando el gobierno cierra la puerta y no suelta prenda de lo que pasa en sus prisiones, es como si le pusiera una mordaza a la verdad. La gente se queda con el corazón en la mano, sin saber si sus seres queridos están bien o si pasó lo peor.
Además, esto es una alerta para todos. Si hoy pasa en Canaletas, ¿quién dice que mañana no pasa en otra prisión? Es el miedo y la incertidumbre lo que se siembra en la calle con estos bochinches.
Qué dicen las partes
Aquí la historia se cuenta por pedacitos, como si fuera un rompecabezas. Por un lado, la gente de Cuba Primero y Prisoners Defender están con la bandera en alto, denunciando a los cuatro vientos la represión y la falta de transparencia. ¡Hasta hablan de presos que pudieron haber muerto, aunque no puedan confirmar!
Por el otro lado, las familias, con el alma en un hilo, solo quieren una respuesta clara. “¡Díganme qué pasó con mi hijo!”, “¡Quiero saber si mi hermano está vivo!”, gritan, pero se encuentran con un muro de silencio y uniformes.
Y del lado del régimen, ¿qué se dice? Pues nada. Silencio sepulcral. Puertas cerradas. La técnica de siempre para que el escándalo no se propague y nadie de fuera se entere de los líos internos. Ya los expertos en derechos humanos lo tienen calao: es la estrategia para esconder lo que no quieren que se sepa.
Qué viene ahora
Entonces, ¿para dónde coge esta novela? Pues la cosa sigue en el aire, tensa, como una cuerda de violín a punto de romperse. Lo que sí es seguro es que los ojos de los activistas y de las organizaciones internacionales van a estar puestos en Canaletas.
Las familias no se van a quedar de brazos cruzados, van a seguir exigiendo la verdad. Y la presión internacional, aunque a veces parezca que no, siempre termina haciendo alguna mella. Esto es un pulso que apenas comienza.
Lo importante es no quitarle el ojo de encima a este asunto. Hay que ver si el régimen se digna a soltar alguna información o si, como de costumbre, la verdad se queda encerrada tras las paredes de la prisión. ¡Hay que estar pilas!