¡Tremendo chasco! Estonia guarda los equipos pa' digitalizar a Cuba
Estonia pausó un proyecto de digitalización de 441,000 euros para Cuba. La decisión surgió por críticas: dicen que la ayuda iría al régimen y no al pueblo, además del contexto geopolítico.
Qué pasó
Oye esto, pa' que te enteres: Estonia, un país de allá arriba en Europa, le puso un freno a un proyecto que buscaba digitalizar a Cuba. Había un dinero, ¡441,000 euros!, para comprar equipos de tecnología y ayudar a modernizar la administración de la Isla.
Pero ¿qué crees? Ahora esos equipos se quedaron guardados en algún almacén, esperando “tiempos mejores”. La gente de Estonia dice que la cosa se puso fea por las críticas; muchos pensaban que esa ayuda no le llegaría al pueblo, sino que se iría directo pal' régimen.
Dónde y cuándo
La movida esta la hizo la Academia de Gobierno Electrónico de Estonia. El proyecto, que le habían puesto de nombre “Cuba Digital”, había arrancado en el año 2024.
Todo venía de un acuerdo viejo, del 2016, entre la Unión Europea y La Habana. La decisión de guardar los equipos se tomó después de varias consultas y de que la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento estonio se pasara por la Academia.
Por qué importa
Pues mira, esto es un golpe duro para esos planes de modernizar la administración cubana con la ayuda de afuera. Esos equipos que se esperaban para poner la cosa al día, ahora no van a llegar.
Esto demuestra cómo el enredo político internacional, como la guerra de Ucrania y la posición de Cuba en todo eso, termina afectando hasta la tecnología que se supone que iba a ayudar. La gente se pregunta: ¿era para el pueblo o para el poder? Ahí está el bochinche.
Qué dicen las partes
La gente de la Academia estonia explicó que, aunque la licitación para los equipos se va a terminar por ley, la entrega a Cuba queda suspendida. Es como decir: “Lo tenemos, pero no lo mandamos por ahora”.
Anu Vahtra-Hellat, una especialista de comunicaciones de la Academia, confirmó que consultaron con la Unión Europea y otros socios antes de tomar la decisión. Por otro lado, Marko Mihkelson, el presidente de una comisión del Parlamento estonio, ya había dicho que no estaba de acuerdo con apoyar al gobierno cubano, mencionando también la “participación” de Cuba con Rusia. La Academia, para dejarlo claro, dijo que el Parlamento no los mandó a hacer nada, porque ellos son una organización privada.
Qué viene ahora
Por lo pronto, la tal digitalización de la administración pública cubana con esos fondos estonios queda en el aire, en pausa indefinida. Quién sabe qué significa eso de “tiempos mejores” que esperan.
Podría ser que las relaciones y la situación geopolítica de Cuba tienen que dar un giro de 180 grados, o que este proyecto, al final, se vaya a pique por completo. Lo que sí está claro es que hoy por hoy, cualquier ayuda o proyecto con Cuba se mira con una lupa más grande que un plato, y el contexto político pesa más que un saco de cemento.