¿¡Qué revulú forma Ferrer por un preso en Holguín!?

José Daniel Ferrer inicia huelga de hambre en Miami por Roilán Álvarez, preso político cubano con 20 días de ayuno en Holguín. ¡Tremendo bochinche!

¿Qué pasó?

¡Oye esto pa’ que veas el tremendo revulú que se armó! José Daniel Ferrer, ese activista que siempre está metido en la candela con la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), se ha plantado en Miami. ¿Y para qué, tú supiste? ¡Para lanzarse en una huelga de hambre que va a durar tres días completicos! Esto es en un acto de pura solidaridad, mi gente.

La cosa es que Ferrer no lo hace por gusto. Está apoyando a un pobre muchacho, Roilán Álvarez, otro preso político cubano que ya lleva más de veinte días sin probar un bocado. ¡Imagínate tú, veinte días! Roilán está metido en una prisión de Holguín, sufriendo lo indecible, y Ferrer, desde la distancia, quiere que su caso no se quede en el olvido. La intención es clara: visibilizar la situación de Álvarez y, de paso, meter el dedo en la llaga sobre la crisis que se vive con los derechos humanos dentro de las cárceles de la Isla. ¡Es como para que se entere el mundo entero de lo que pasa en esa guataca!

¿Dónde y cuándo?

La película se está desarrollando ahora mismo, en pleno febrero de 2026. La primera escena es en Miami, donde Ferrer está haciendo su sacrificio personal. Pero la acción de verdad, la que le duele al alma, está ocurriendo en Cuba. Roilán Álvarez, el protagonista de esta tragedia, está encerrado en el penal ese que le llaman “Todo el Mundo Canta”, allá por la provincia de Holguín. Es un lugar donde, según dicen, el calor aprieta y las esperanzas escasean.

La situación es tensa, como una cuerda a punto de reventar. Los familiares de Roilán, con el corazón en la mano, y los activistas que le siguen la pista, andan reportando cosas que ponen los pelos de punta. Dicen que el muchacho está más flaco que un clavo, con la piel seca de tanta deshidratación y débil que da dolor. ¡No solo eso! Denuncian que le han dado supuestas agresiones mientras está bajo custodia y, pa’ colmo, le están negando la atención médica que tanto necesita. Es como si estuviera a merced de la suerte, sin quien lo ampare de verdad. La gente está que trina, preguntándose hasta cuándo va a durar este suplicio.

¿Por qué importa?

Esto no es un chisme de poca monta, mi gente. La huelga de hambre de Roilán, y la de Ferrer en solidaridad, le caen encima como una losa a la conciencia de cualquiera que tenga un poco de humanidad. Es un acto de protesta desesperado contra lo que él y muchos consideran una detención arbitraria, ¡por ser un simple preso político! Es un espejo que refleja la dura realidad de muchísimos en las cárceles cubanas, donde la disidencia se paga caro.

Esta movida no es solo por Roilán; es por todos. Lo que cambia aquí es la percepción, el ruido que hace esta denuncia fuera de Cuba, rompiendo el silencio. A la gente le importa porque es un grito por la justicia, una forma cruda de decir que no se puede silenciar a quienes piensan diferente. Las organizaciones de derechos humanos, por ejemplo, ya están con la mosca detrás de la oreja, alertando sobre lo peligroso que es un ayuno tan largo, sobre todo en prisiones donde los médicos escasean y los recursos son cero. Imagínate tú, ¡un ayuno así puede dejar a una persona con daños irreversibles! Este bochinche, aunque doloroso, pone el foco donde tiene que estar: en la vida de los que luchan por lo que creen.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, la voz que clama desde la calle y los familiares, que son los que saben de verdad el pulso de la situación, gritan a los cuatro vientos. Aseguran que Roilán está en un estado crítico, que se le ve la debilidad a leguas y que las autoridades no le prestan la atención médica necesaria. ¡Es como si estuvieran jugando con su vida, sin pizca de compasión! La preocupación es un nudo en la garganta para quienes lo conocen y lo apoyan a la distancia.

Mientras tanto, el gobierno cubano, como de costumbre, no suelta prenda o lo que dice es para tratar de desviar la atención. Tú sabes cómo es la cosa: pocos detalles, mucha evasiva. Pero lo que no se puede negar es que organizaciones internacionales y defensores de derechos humanos ya están poniendo el grito en el cielo. Advierten que un ayuno prolongado en las condiciones carcelarias de Cuba es una bomba de tiempo. ¡Los riesgos son altísimos! Hablan de daños a órganos, de la salud comprometida hasta el punto de no retorno si no se actúa rápido. Aquí, mi gente, la pelota está en la cancha de las autoridades, y lo que dicen es que tienen que responder ya.

¿Qué viene ahora?

Ahora, ¿qué puede pasar con todo este revuelo, con este drama que tiene a medio mundo con el corazón en un puño? Pues mira, lo que está en el aire es que la presión mediática y política, esa que Ferrer busca con su ayuno en Miami, logre meterle un buen susto al régimen cubano. La idea es que no les quede más remedio que garantizar la integridad física de Roilán Álvarez y, de paso, revisar las condiciones de los presos políticos.

La atención internacional sobre este caso está sirviendo también para sacar a la luz un patrón de abusos que se repite en las prisiones de Cuba: hacinamiento que no se aguanta, escasez de comida que te deja flaco, falta de médicos, y un acoso físico y psicológico constante contra los que se atreven a criticar. Así que, mi socio, lo que toca es seguir de cerca cómo se desarrolla este asunto. No se trata solo de la vida de un hombre; es la lucha por los derechos de muchos y la necesidad de que el mundo no se olvide de ellos. ¡Hay que estar pilas, que esto no ha terminado!

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