¡Luis Manuel Otero Alcántara: ¿Moneda de Cambio o Boleto de Salida?!

Luis Manuel Otero Alcántara, el artista y preso político, está dispuesto a dejar Cuba. Dice que lo usan como moneda de cambio y que su lucha necesita otro aire.

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas, que la cosa está que arde y ya salió el chisme por todos los rincones. El mismísimo Luis Manuel Otero Alcántara, ese artista que no se calla ni bajo agua y que siempre está en el ojo del huracán, ha soltado una bomba que ha dejado a más de uno con la boca abierta: ¡está dispuesto a echar pa’ fuera de Cuba! Imagínate el revolico que se ha armado con esta noticia.

Dice el hombre que ya está harto, hasta la coronilla, de sentirse como una ficha en un juego ajeno, una simple "moneda de cambio" en todo este enredo político que no parece tener fin. Para él, su presencia en la isla se ha convertido en un mero instrumento para cálculos de otros, y esa situación ya no la aguanta más. Parece que su paciencia, que no era poca, se agotó de tanto esperar un cambio que simplemente no llega y de ver cómo su situación personal se usa para otros fines que no son los suyos.

Esta decisión, dicho sea de paso, no es cosa de un momento. El artista lleva tiempo meditando su futuro, evaluando el impacto de su activismo y la efectividad de sus acciones desde dentro. Llegar a este punto de querer abandonar el país que ama y por el que lucha, no ha sido, para nada, un camino fácil ni una decisión a la ligera.

Dónde y cuándo

La noticia llegó como un soplo de viento en un patio de vecinos, pero la verdad es que fue confirmada de primera mano. Otero Alcántara se lo soltó a Ernesto Fundora, un cineasta conocido que le ha hecho un documental sobre su vida y obra. Esto ocurrió durante una llamada telefónica, directa desde la prisión donde se encuentra recluido. Así, lo que quizás se mantuvo en secreto por un tiempo, finalmente salió a la luz para conocimiento de todo el mundo.

Puedes sentir la tensión en el ambiente, como si el aire estuviera cargado de electricidad. La isla entera está en vilo, y el hombre, con la soga al cuello, decide hacer esta declaración tan fuerte. Es importante destacar que esta revelación no es de ayer ni de la semana pasada, sino que viene cociéndose a fuego lento en medio de la gran incertidumbre y las crecientes tensiones que vive el país desde hace ya un tiempo, con la gente esperando cualquier movimiento.

Imagina el escenario: un artista confinado, pero con la voz intacta, haciendo una declaración que resuena mucho más allá de las paredes de su celda. Es una imagen potente que revela mucho sobre el estado de la situación en Cuba.

Por qué importa

Esto no es un chiste, mi gente, es algo serio que hace pensar a cualquiera que tenga dos dedos de frente. Cuando un preso político de la talla, la reputación y la visibilidad de Luis Manuel Otero Alcántara decide que su lucha es mejor desde afuera, es porque la cosa adentro está que no hay quien la aguante. Su movimiento le cae como un balde de agua fría a todo el que pensaba que la resistencia era únicamente un asunto de estar físicamente en la isla.

Esta decisión tan radical significa que la presión que él siente es simplemente insoportable y que, para él, quedarse no es más que seguirle el juego a un sistema que no muestra señales de querer cambiar. Es un grito de desesperación pero también de estrategia, buscando nuevas formas de continuar la batalla por la libertad y los derechos en Cuba.

La gente, cómo no, lo está comentando en la cola del pollo, en la guagua, en los balcones y en cada esquina de la calle. Porque si un artista así de combativo, que ha sido un símbolo de la resistencia, llega a este punto de considerar la partida, ¿qué queda entonces para el resto de la población que sigue viviendo con el agua al cuello, día tras día?

Su testimonio pone el dedo en la llaga de la situación actual y reabre el debate sobre las tácticas y el futuro de la oposición cubana, tanto dentro como fuera del país.

Qué dicen las partes

Luis Manuel lo ha dicho con todas las letras, sin pelos en la lengua, tal como es él: él y el músico Maykel Castillo, otro activista importante, llevan tiempo siendo prisioneros por puro cálculo político. Para él, los utilizan como si fueran piezas en un ajedrez complicado, esperando a ver qué movimiento hace Washington y la administración del presidente Donald J. Trump respecto a Cuba.

También ha soltado la idea de que ya la lucha individual, por más heroica que sea, no da para más, que es un esfuerzo en vano si no se une. Él cree firmemente que hay que pensar en algo más gordo, en un movimiento colectivo, coordinado y con fuerza, que realmente pueda lograr una transformación verdadera y profunda en la sociedad cubana. Sin esa unión, dice, el margen de acción es mínimo.

Y ojo, porque desde la prisión, no hace mucho, ya había mandado un mensaje público donde pedía que el gobierno reconociera la tremenda miseria económica y social que sufre el pueblo cubano, en lugar de echarle la culpa a supuestas presiones externas. Pide con urgencia que cualquier cambio que se intente implementar nazca de la realidad interna del país, de la necesidad de su gente, y no de lo que digan otros.

El artista, a través de su obra y su activismo, ha usado metáforas como "Campesinos felices" para describir una realidad opuesta a la que se vive, instando a una reflexión profunda sobre el deterioro social y la violencia que marca la vida nacional.

Qué viene ahora

Bueno, la bola está en el aire, como quien dice, y todo el mundo está a la expectativa, mirando a ver qué pasa. Si Luis Manuel finalmente toma la decisión y logra salir de la isla, ¿qué pasará con su intensa lucha desde el exilio? ¿Se encenderá más la chispa de la disidencia y tendrá más repercusión global, o la gente que lo sigue en Cuba se va a desinflar al verlo fuera?

Habrá que estar con el ojo pelao y seguir cada movimiento de cerca, porque esta jugada, si se concreta, puede cambiar drásticamente el panorama político. No solo para los activistas y la gente que lo apoya dentro y fuera, sino también para el propio gobierno, que tendrá que lidiar con una nueva dinámica en la oposición. La situación es un barril de pólvora.

Veremos si la "moneda de cambio", como él se siente, se devalúa al salir de su contexto, o si, por el contrario, agarra un valor completamente nuevo y una fuerza renovada una vez que esté fuera de la isla, con más libertad para expresarse y actuar. El documental "Luis Manuel Otero Alcántara: Estamos conectados" de Ernesto Fundora seguramente dará más luz sobre su trayectoria y el impacto de sus acciones.

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