¡La Flor de Cuba enchapá en oro! ¿Y dice por qué los cubanos son así?

La Flor de Cuba armó tremendo debate, defendiendo que el oro para los cubanos es más que lujo: es símbolo de triunfo y el fin de la escasez, no de bobería.

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas… La influencer “La Flor de Cuba” se plantó en las redes con tremendo bochinche. Una seguidora, como quien no quiere la cosa, le tiró la pulla preguntándole por qué los cubanos andan con tanto oro encima, diciendo que los millonarios de verdad, esos que tienen billete de verdad, son más discretos y no andan presumiendo.

¡Y la Flor de Cuba no se quedó callá! Viró la tortilla, como buen cubano, y soltó su punto, bien claro y con chispa. Dijo que eso de la supuesta “sencillez” de los ricos es relativo y que hay lujos que no se ven a simple vista, como jets privados o arte carísimo.

Dónde y cuándo

Todo este relajo se armó en las plataformas digitales de la misma Flor de Cuba, como quien suelta un chisme en la cola, un jueves 19 de febrero de 2026. Ella subió un video desde su esquina, con sus anillos y cadenas brillando, lista para el debate.

La polémica, como suele pasar, se regó como pólvora por todas las redes, provocando comentarios y chismoteos de un lado y del otro. Imagínate el ambiente, la gente pegá a la pantalla, opinando.

Por qué importa

¡Esto es candela pura! ¿Cómo le vas a decir a un pueblo que ha pasado más escasez que palo de gallinero que, cuando tiene algo, no lo deje saber? La Flor de Cuba lo dijo con to’ el sentido: después de tanto aprieto, enseñar el oro no es solo lujo ni presumidera.

Es un grito, una manera de decir “¡Miren, lo logré, esto es mío, nadie me lo quita!”. Es la historia de Cuba puesta en una cadena, en un pulso. Por eso la gente se encendió, porque toca la fibra de la identidad y la lucha diaria.

Qué dicen las partes

La Flor de Cuba, con su elocuencia de calle, defendió a los cubanos que usan oro. Explicó que es una cosa cultural, casi de estudio antropológico, no solo por facha. De paso, mostró unas cuantas joyas nuevas que se había comprado, como diciendo “¡Miren, yo también soy así!”.

Pero la gente, ya tú sabes, se dividió como la yuca. Algunos le dieron la razón, diciendo que el oro es parte del ADN cubano y de su estética popular. Otros, por su lado, insistieron en que la guapería se lleva por dentro y que la discreción es elegancia, señalando que la estabilidad económica no necesita gritar.

Qué viene ahora

Este chismecito no se va a apagar así de fácil, mi gente. El debate del oro, el lujo y la identidad cubana va a seguir dando que hablar en las redes, en la esquina, en la guagua. Es un tema que siempre pica y se extiende.

La gente seguirá mostrando sus prendas o guardándolas, pero lo que sí queda claro es que para un cubano, el oro tiene su propio brillo y un significado que va más allá de lo que vale. Toca esperar a ver quién es el próximo en armar el zafarrancho sobre el tema.

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