¡Candela! ¿Turismo en el piso y a la gente pa'l campo? ¡Esto es un arroz con mango!

Con el turismo en baja, miles de trabajadores hoteleros en Cuba están siendo reubicados a la fuerza en el campo y otros sectores. ¡Un bochinche de reajuste laboral que tiene a la gente con los pelos de punta!

¿Qué pasó?

Oye esto pa’ que veas: La industria turística cubana, esa que nos da un respiro, está enredada en una bronca fea. Se ha desplomado la cosa y eso ha traído un revolú laboral de padre y muy señor mío.

Miles de familias que vivían de la sonrisita al turista, ahora ven su plato temblar. Hoteles cerrando a medias, menos aviones llegando, y la gente que trabajaba ahí, de un día para otro, con la soga al cuello.

¿Dónde y cuándo?

Esto no es un chisme de una sola esquina, no. Empezó duro por Varadero y los Cayos, esos lugares que eran un imán para el extranjero. Pero el problema, como la mala yerba, se está regando por otros polos turísticos.

Estamos hablando del 19 de febrero de 2026, y la cosa sigue. La gente de los hoteles, de los bares, de las guías, se está viendo en la calle o en trabajos que ni se imaginaban, como si les hubieran cambiado la vida de golpe y porrazo.

¿Por qué importa?

Esto es un asunto de peso, mi gente, porque el turismo no es solo hoteles bonitos. Es el pan de miles de casas, es la gasolina que mueve la olla de muchos. Al tambalear el turismo, tambalea la economía de la calle, la del cubano de a pie.

La reubicación de estos trabajadores, mandándolos a la agricultura o la educación, es un mazazo. No es solo un cambio de puesto; es una adaptación forzosa, con horarios locos y la incertidumbre de si este arroz con mango saldrá bueno o se va a pegar.

¿Qué dicen las partes?

Las autoridades, con una seriedad que ni te cuento, han dicho que hay más de 8 mil plazas en esos sectores 'esenciales', como la agricultura. Dicen que es para salvar el pellejo, para no dejar a nadie desamparado. Pero claro, ¡no es lo mismo bailar casino que arar un surco!

Los trabajadores, por su parte, callados pero no mudos, están tratando de encajar. Algunos dicen que es lo que hay, otros que no saben qué van a hacer. Es un ‘sálvese quien pueda’ camuflado de ‘reajuste necesario’.

¿Qué viene ahora?

Ahora, mi gente, lo que viene es más de lo mismo: la incertidumbre. ¿El turismo se recuperará o seguirá dando tumbos? ¿La gente podrá adaptarse a esos nuevos trabajos, o esto terminará en un desastre más grande?

La crisis energética también mete su cuchara, complicando aún más la movida. Es una madeja enredada, y habrá que estar con los ojos bien abiertos para ver cómo se desenvuelve este drama cubano.

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