¡Candela! Madre Cubana al Borde del Colapso: ¿Apagones y Gas? ¡Ni la Comida del Niño se Salva!
Una madre cubana alza la voz ante la doble bronca de apagones y falta de gas, que impide calentar la comida de su hijo pequeño, calificando la situación de "desastre".
¡Oye esto pa' que te caigas de espaldas!
La cosa está que arde en Cuba, y no precisamente por el sol. Imagínate tú, una madre al límite, con los nervios de punta, porque en pleno siglo XXI no puede calentarle la comida a su chiquitín.
¿La razón? ¡Doble candela! Los apagones de siempre, sí, pero ahora le sumamos que tampoco hay gas. ¡Así como lo oyes! Un bochinche de nunca acabar que le roba la paz a cualquiera.
¿Dónde y cuándo fue este drama? ¡En tu cara!
Este grito de auxilio, que ya es un coro nacional, se escuchó bien fuerte. Fue una madre cubana, de carne y hueso, la que puso el dedo en la llaga.
Su testimonio salió a la luz por DenunciaCiudadana, esa plataforma que siempre está al tanto de la bronca del pueblo, y lo difundió el periodista Mario Pentón. No es de ayer, no, es parte del día a día, de ese febrero de 2026 que no se olvida.
Es un reflejo de lo que se vive en cualquier barrio, a cualquier hora, cuando la luz se va y la olla se queda fría.
¿Por qué esta bronca nos salpica a todos?
¡Coño, pues claro que importa! Esto no es un chisme de lavadero, es la vida real. Le cae encima a todas las familias que tienen que hacer magia para que la comida rinda y, sobre todo, a los niños.
¿Quién va a decirle a un niño pequeño que se coma la comida fría porque no hay ni gas ni luz? Es la prueba de que lo básico, lo más elemental, está bailando al borde del precipicio.
Es un desastre, como bien dijo la señora, que te agota el alma buscando soluciones donde no las hay.
Unos dicen, otros callan… ¡el cuento de siempre!
La madre, con el corazón en la mano, lo dejó claro: "Parece broma, pero no lo es: no hay luz y, para colmo, no hay gas". Su voz, cargada de frustración, es el eco de muchos.
Dijo también que "la creatividad nos está matando día a día", refiriéndose al eterno invento cubano para sobrevivir. El gobierno, por su parte, sigue con la retórica de siempre, mientras el pueblo hace malabares con fogones de leña y carbón.
Los expertos y observadores internacionales señalan la profunda crisis energética y económica, pero en la calle, la verdad es que la gente solo quiere tener su plato caliente.
¿Y ahora qué? ¡A esperar que no nos dé el soponcio!
Pues mira, la cosa no pinta fácil. Lo que viene es más de lo mismo si no se busca una solución de verdad. La gente seguirá inventando, quemando lo que sea para cocinar, y los apagones seguirán siendo la banda sonora de la noche.
Habrá que estar con los ojos bien abiertos, porque estas broncas con los servicios esenciales no se van a arreglar de la noche a la mañana. La paciencia del pueblo tiene un límite, y a veces, hasta eso se acaba.
Veremos hasta cuándo aguanta la gente esta carrera de obstáculos diaria. ¡El tiempo dirá!