¡Candela en la Ñico López! ¿Será que ahora ni el petróleo obedece?
¡Tremendo susto en La Habana! Un incendio en la refinería Ñico López puso a medio mundo a correr, pero dicen que se apagó rápido y no pasó a mayores.
¿Qué pasó? ¡El susto de la semana!
¡Mi gente, agárrense fuerte! La tarde del viernes, en plena Habana, se armó la gorda cerca de la famosa refinería Ñico López. ¡Empezó a salir humo como si el diablo estuviera cocinando a presión!
Al principio, fue un runrún por las redes, con la gente tirando fotos y videos como locos. La capital se llenó de un aire de chismorreo y preocupación. ¿Qué sería? ¿Sería el fin del mundo o la olla a presión de algún vecino?
Pero no, no era la olla. Era candela, señores, en uno de los almacenes del complejo. ¡Un fuego con todas las de la ley, de esos que te ponen el corazón en la garganta!
¿Dónde y cuándo se armó el lío?
Esto pasó el viernes por la tarde, en el corazón de la refinería Ñico López, allá en La Habana. El lugar no es cualquier cosa, es de los grandes donde se procesa el petróleo.
Para ser exactos, el fuego se prendió en uno de los almacenes del complejo, un lugar donde, según dicen, guardaban cosas “en desuso”. ¡Imagínense, hasta lo que no se usa tiene su drama!
La noticia, como siempre, voló más rápido que la guagua a cien por hora, primero por los chismes del barrio y luego confirmada por el mismísimo Ministerio de Energía y Minas, para que no quedara duda. Fue una tarde de viernes, para no aburrirse.
¿Y por qué este fuego nos tiene con el alma en un hilo?
Mira, esta refinería Ñico López no es una bodeguita cualquiera. Es como el pulmón gordo del país para el combustible. Si ahí se arma un relajo, ¡nos afecta a todos! ¿Se imaginan, más apagones, más líos para la gasolina?
En estos tiempos donde conseguir petróleo es más difícil que ganar la lotería, cualquier chispa en un lugar así nos pone a temblar. La gente ya está con el alma en un hilo por el combustible, y esto no ayuda.
Es la clásica noticia que te toca el bolsillo y la paciencia. La verdad, a nadie le gusta que se le antoje prenderse fuego a una refinería, y menos ahora.
¿Qué cuentan los que saben y los que no tanto?
El Ministerio de Energía y Minas, que es la voz oficial, salió rapidito a calmar los nervios. Dijeron en su cuenta de X que la candela ya estaba controlada, que se apagó a tiempo y que no hubo ningún herido. ¡Menos mal!
También aseguraron que el fuego no se hizo el travieso y se quedó quietecito en el almacén ese de "cosas viejas", sin molestar otras áreas de la refinería. ¡Imagínense el alivio!
Además, confirmaron que para las seis de la tarde, ya todo estaba como si nada, la refinería funcionando a tope. Lo que sí están haciendo es una investigación a fondo para ver qué fue lo que causó el zafarrancho. Como siempre, "se investigan las causas".
¿Y ahora qué hacemos? ¿A seguir con el ojo pelao?
Bueno, por ahora, el susto pasó. Pero la pregunta del millón sigue en el aire: ¿Qué fue lo que pasó realmente en ese almacén? ¿Y qué van a hacer para que no se repita la gracia?
Se espera que la investigación dé alguna luz sobre el asunto. Aunque ya sabemos cómo son estas cosas, a veces las luces tardan en encenderse. Lo importante es que por ahora la refinería sigue en pie.
Tocará seguir con el ojo pelao, porque en un país donde el combustible es oro, cualquier chispa, por pequeña que sea, puede armar un volcán. ¡Así que a estar al tanto, mi gente!