¡Ay, mi madre! La Autopista Nacional se comió un ómnibus y el susto nos dejó fríos

Un ómnibus Diana sufrió un terrible accidente en la Autopista Nacional de Sancti Spíritus, dejando cuatro fallecidos y diecisiete heridos, con dos en estado crítico. La noticia sacude al país.

Qué pasó

¡Agárrate bien, que esto es pa’ que te dé un patatús! La Autopista Nacional, esa misma que uno coge con el corazón en la mano, se volvió a vestir de luto. Imagínate, un ómnibus de esos Diana, cargado de gente que iba a resolver o a ver a la familia en el Oriente, ¡se dio contra quién sabe qué en plena noche cerrada!

Dicen que cuatro almas no contaron el cuento, se quedaron ahí mismo. Y no solo eso, que la lista de los 'achicharrados' es larga, diecisiete personas con tremendo susto y sus huesos rotos. Un chisme que corre más rápido que la guagua misma.

Dónde y cuándo

¿Y dónde fue esta desgracia? Pues mira, por allá por Sancti Spíritus, cerquita del puente del río Zaza, en el kilómetro 336. Eso fue el doce de febrero, pero ya de noche, a las once y pico, casi medianoche. La oscuridad, el cansancio, quién sabe qué demonios se confabularon.

El autobús venía desde La Habana con su carga humana, y de pronto se encontró con el desastre. La gente dice que es el tramo más peligroso, y ahora, con esta, se confirma el refrán que se escucha en cada esquina.

Por qué importa

¿Y por qué nos duele esto? Porque no es la primera vez ni será la última si no se hace algo de verdad. Cuatro familias se quedaron sin sus pilares: Edilberto, Conrado, Niurka y Ualter. Nombres que ahora son un grito de dolor en sus casas.

Y dos que están entre la vida y la muerte, pendiendo de un hilo, con la esperanza de todo un pueblo. Esto no es solo un accidente; es un espejo que nos grita las penas de nuestras carreteras, de la vida que se nos va en un pestañeo por falta de lo que hace falta. Un niño de cinco años, que por suerte está bien, fue a parar al pediátrico, ¡qué susto para esa madre!

Qué dicen las partes

Desde el Hospital Camilo Cienfuegos, la doctora Morera Campo, la que está al frente de todo, confirmó el desastre: cuatro sin vida al llegar y un montón de heridos en las camillas. Los de arriba, los de la provincia, corrieron al hospital a ver el arroz con mango.

Todo el mundo lamenta, claro, pero el problema de fondo sigue ahí, silbando en cada bache de la autopista. Unos dicen que las causas se investigan, pero el que anda en la calle sabe dónde está el relajo. La mayoría de los heridos eran de Granma, Ciego de Ávila, Las Tunas y La Habana.

Qué viene ahora

Ahora, la gente está con el corazón en un puño por esos dos que están críticos, luchando por la vida en terapia intensiva. Uno con la cabeza partida y el otro por dentro, con el hígado maltrecho. Y los otros, los que se salvaron, con el susto metido en el cuerpo y el recuerdo fresco.

Habrá que ver qué pasa con la investigación, si le echan la culpa al chofer, al bache, o a la falta de luces que nunca están. Pero la verdad es que mientras la Autopista Nacional siga siendo una trampa mortal, el bochinche seguirá siendo de dolor.

A seguir rezando y a ver si el gobierno le mete mano a la carretera antes de que otra vez se la trague la oscuridad. Ojalá no tengamos que contar más cuentos tristes como este.

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