¡Candela! ¿Los turistas escaparon de Cuba por la cola de la gasolina?

La crisis de gasolina en Cuba está ahuyentando a los turistas, dejando hoteles vacíos y afectando a todos, una candela que nadie sabe cómo apagar.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas qué candela se ha formado! La crisis de combustible que tenemos en Cuba está dándole un golpe bajo al turismo, que es como la yuca del puré de la economía, el que trae los morlacos de afuera. Se habla de vuelos cancelados y de hoteles con las puertas cerradas a cal y canto, como si fuera a llegar un ciclón. La gente que viene de fuera, los turistas, están con el alma en un hilo, viendo cómo sus planes se van al traste por no haber con qué mover un carro.

Es que el cuento es de no acabar: no hay gasolina ni diésel, y eso paraliza al que sea.

Dónde y cuándo

Esto está pasando ahora mismo, en estas últimas semanas de febrero de 2026, y le está cayendo encima a toda la isla, pero sobre todo a La Habana, que es el plato fuerte para los que vienen de visita. Los autobuses esos grandes, los que pasean a la gente por la ciudad, andan medio vacíos, haciendo la pena. Y los carros clásicos, que son la facha de la capital, están arrumbados porque sus dueños guardan la gasolina como oro, sin saber cuándo les toca echar más.

Imagínate la pila en los servicentros, eso es un calvario de todos los días.

Por qué importa

¿Y por qué nos importa tanto esto, mi socio? ¡Pues porque el turismo es el pulmón que nos da oxígeno, el que trae las divisas que hacen falta para el arroz, el aceite y hasta la medicina! No es solo problema de los hoteles grandes del Estado; esto le cae encima a todo el mundo: al guía turístico, al que maneja el taxi privado, al que vende artesanía en la esquina, al dueño de la paladar. Es una soga al cuello para un montón de gente.

Y la verdad es que esto viene a ponerle más sal a la herida de una situación económica que ya estaba que echaba humo. El país ya lleva años sufriendo escasez de comida, de medicinas y hasta de corriente.

Qué dicen las partes

Mira, por ahí andan diciendo que varios países les están aconsejando a sus ciudadanos que se lo piensen dos veces antes de venir, que la cosa está un poco virulenta con el tema del combustible. Los propios turistas se quejan de que no pueden moverse ni cumplir con lo que tenían pensado. Los choferes privados, con toda la razón del mundo, prefieren guardar lo poco que tienen en el tanque, por si las moscas.

Y los que saben de estos números, los expertos, ya están pronosticando otro año de pura candela para el turismo, que no levanta cabeza desde antes de la pandemia. Hasta México nos mandó un cargamento de comida y cosas básicas, lo que te dice que la situación no es un chiste.

Qué viene ahora

¿Y ahora qué, eh? Pues mira, el panorama está más oscuro que boca de lobo. Nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar con los viajes, si la gente va a seguir viniendo o si van a coger otro rumbo. Las autoridades están inventando a ver cómo estabilizan el asunto de la energía, pero mientras no haya combustible fijo, la confianza de los que viajan no va a regresar.

Así que hay que estar con los ojos bien abiertos, viendo cómo se mueve la cosa en las próximas semanas. Es un enredo que tiene a medio país con el corazón en la mano.

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