¡Candela! ¿El estado repartiendo la gasolina importada a privados?

Empresas privadas en Cuba están recibiendo combustible importado, pero ¡ojo!, todo pasa por manos del Estado. La escasez sigue, pero esto es un respiro con condiciones.

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas, la cosa está que arde y hay tremendo bochinche. Resulta que las empresas privadas, esas que de verdad mueven el billete, están viendo llegar por fin un poquito de combustible al país.

Pero no te creas que es así nomás, a lo libre y sin control. ¡Qué va! Todo este meneo tiene la bendición y, sobre todo, la mirada atenta del Estado.

Es como si te invitaran a una fiesta, pero con el dueño de la casa decidiendo quién baila y con quién. Una jugada rara, ¿verdad?

Dónde y cuándo

Este chismecito, que de chisme tiene poco y de notición mucho, salió a la luz este jueves, con la gente de EFE metiendo la cuchara y reportando lo que pasa.

Se habla de tanques de acero inoxidable, grandes como un camión, llegando en barco a la isla. Son como cajas de Pandora llenas de esperanza.

Parece que vienen de Estados Unidos y de otros lares por ahí, pero no sueltan prenda de quién exactamente manda el oro negro. Un misterio más en esta novela.

Por qué importa

Mira, esto es como un vaso de agua fresca en el desierto para la gente que tiene su negocio. Imagínate la situación: sin gasolina no hay transporte, no hay producción, no hay ni pa' mover una chapa. La cosa estaba bien apretá.

Si las empresas privadas arrancan y pueden trabajar, hay esperanza de que algo de eso se escurra pa' la calle y se sienta un alivio en la economía de todos. Es un respiro, un airecito en medio de tanta ahogaera energética que teníamos encima.

La vida de muchos depende de que la rueda siga girando, y sin combustible, la rueda se oxida.

Qué dicen las partes

Pues claro, los empresarios están con el ojo pelao, entre la alegría disimulada y un poco de miedo. Dicen que es bueno, que hace falta, pero también que hay que ver cómo se reparte la bendición, no vaya a ser que se quede en pocos bolsillos.

Y del lado del Estado, bueno, ellos ponen la cara bonita y dicen que, según la ley, los productos

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