¡La Yuma Bota Empleos con Bombo y Platillo... pero las cuentas viejas salieron con rebaja!
En enero, Estados Unidos creó 130,000 empleos nuevos, un número que dejó a muchos con la boca abierta. Pero, ¡ay!, después revisaron los datos y descubrieron que el año pasado hubo menos trabajos de lo que pensaban.
¿Qué pasó? ¡Tremendo bonche!
¡Oye esto pa’ que veas el revolico que hay en la Yuma! Resulta que en enero, la economía de los Estados Unidos se puso las pilas y creó la friolera de 130,000 puestos de trabajo nuevos. ¿Tú te imaginas? ¡Más de lo que hasta los expertos con sus calculadoras esperaban!
La cosa es que mientras todo el mundo celebraba que el desempleo bajó a un 4.3%, la Oficina de Estadísticas Laborales soltó una bomba. Hicieron una revisión de las cuentas viejas y ¡pumba! Descubrieron que entre abril de 2024 y marzo de 2025 se crearon casi 900,000 empleos menos de lo que habían dicho al principio. ¡Como cuando uno creía que tenía un platal y de repente se da cuenta que le faltan unos cuantos billetes!
¿Dónde y cuándo fue la cosa?
Este bonche de números viene fresco, de la mismísima Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos. Estamos hablando de cómo arrancó el año 2026, específicamente con los datos de enero. Es el pan caliente que está sobre la mesa de los que miran la economía del país.
Fue un miércoles 11 de febrero de 2026 cuando se soltó la noticia. Y la verdad es que dejó a más de uno rascándose la cabeza. Por un lado, la sorpresa del empujón de enero; por el otro, la desilusión de saber que el año pasado no fue tan bueno como se creía.
¿Y por qué esto nos importa a nosotros?
¡Ah, mi gente, porque lo que pasa en la Yuma siempre nos cae arriba, aunque sea de rebote! Estos números de empleo son como el pulso de la economía. Si hay más trabajo, hay más gente con dinero en el bolsillo, y eso mueve el molino.
Que haya más empleo de lo esperado, pero que revisen a la baja lo anterior, es como un plato de arroz con mango: dulce y agrio a la vez. Significa que, aunque el presente pinta mejor, el pasado no fue tan rosado. Y todo esto, con las tasas de interés por las nubes, es un drama que afecta desde al que invierte hasta al que solo quiere saber si la cosa va pa’lante o pa’trás.
¿Qué dicen las lenguas, digo, las partes?
Pues mira, los economistas, que son los que se las dan de sabelotodo, esperaban apenas unos 75,000 empleos nuevos en enero. Así que los 130,000 que salieron los dejó con la boca abierta y las previsiones hechas pedazos. La bolsa, esa misma que es como el termómetro del dinero, reaccionó con una alegría discreta.
El S&P 500 subió por primera vez a más de 7,000 puntos, impulsado por empresas de tecnología, sobre todo las de inteligencia artificial. Es como si el mercado estuviera diciendo: “¡Con IA hay billete!”. Ahora todos tienen los ojos puestos en la Reserva Federal, el banco grande, a ver si suben o bajan el precio del dinero.
¿Y qué se espera ahora? ¿Qué viene por ahí?
¡Ahí está el chisme! Con estos números en la mano, la Yuma está como en una cuerda floja. Quieren crecer, que la gente tenga trabajo, pero sin que se dispare la inflación otra vez. Es un equilibrio delicado, como bailar un son sin caerse.
La Reserva Federal va a ser la que decida si el baile sigue suave o si aprieta los frenos. Van a seguir mirando cada numerito que salga, reunión tras reunión. Así que hay que estar con las orejas paradas, porque lo que pase allá, puede hacernos sudar acá. ¡El show continúa!