¡Ay, mamá! Avioneta baja a "pedal" en la autopista de Georgia
Imagínate el susto: avioneta sin motor aterriza de emergencia en avenida de Georgia, ¡como si fuera una guagua! Solo rasguños y tremendo bochinche.
¡Avioneta se plantó en la calle como Pedro por su casa! ¡Tremendo bochinche!
Imagínate el susto, mi gente. En plenas tierras de Georgia, una avioneta monomotor, de esas chiquitas, ¡zas!, se le apagó el motor en pleno vuelo, justo después de despegar. ¡Así, sin más ni menos!
El piloto, con la sangre más fría que un mojito en agosto, no se lo pensó dos veces. ¿Pista de aterrizaje? Pues la avenida, ¡y punto! Un aterrizaje de emergencia en medio del tráfico más endemoniado de la zona. La gente que iba en sus carros, ¡con la boca abierta y los ojos como platos!
Lo que nadie se explica, es cómo entre tanto hierro y tanta persona, solo hubo rasguños. Sí, algunos carros se llevaron su coscorroncito, pero ni un solo muerto, ni una desgracia mayor. ¡Un verdadero milagro que le da candela a cualquier chisme de barrio!
Una escena de película, un avión bajando entre los coches como si fuera una guagua sin gasolina. ¡Una locura, de verdad te lo digo!
¿Dónde se armó este revolico de película? ¡Los detalles!
Esto no pasó en un descampado, no. La cosa fue un lunes cualquiera, que terminó siendo inolvidable, en Gainesville, Georgia. ¿El epicentro? La intersección de Browns Bridge Road y Pearl Nix Parkway. ¡Un nudo vial donde hasta una bicicleta tiene que pedir permiso!
La avioneta, un Hawker Beechcraft BE-36 modelo 2010, había salido del Aeropuerto Lee Gilmer Memorial. Pero la tranquilidad duró menos que un dulce.
El piloto, Thomas Rogers, con la voz más tensa que un tambor, avisó por radio: "¡Motor muerto! ¡No hay vuelta, compañeros!" Intentó planear, buscar un huequito, pero nada. El cielo se le cerraba.
Así que, con el corazón en la mano y la vista bien fija, decidió que su única opción era la carretera. ¡Bajó la nave en medio de los carros, con mucha gracia y susto!
¿Y por qué este chisme está en boca de todos?
Mira, mi socio, no es todos los días que te encuentras un avión aterrizando en la calle. ¡Y menos sin motor, entre carros y postes de luz!
El piloto, ¡ese hombre sí que sabe lo que hace! Tuvo una puntería que ni un francotirador. Esquivó todo lo que se le cruzó, demostrando una pericia que dejó a las autoridades con la boca abierta. ¡Evitó una carnicería!
Y para añadirle más drama, el tanque de combustible se desprendió y le dio un golpe seco a una camioneta. ¡Un detalle picante que le puso sazón al cuento!
La gente está que no sale del asombro. Una historia que te hace pensar, te deja con los pelos de punta y, sin duda, se seguirá contando por mucho tiempo.
¿Qué murmullan en el barrio y qué sueltan los que mandan?
El protagonista de esta novela, Thomas Rogers, el piloto, contó que el motor lo abandonó en un abrir y cerrar de ojos, ¡justo cuando más lo necesitaba! No le quedó otra que confiar en sus manos y ojos, buscando el hueco.
El Capitán Kevin Holbrook de la policía, un hombre que ha visto de todo, ¡casi no podía creerlo! Calificó el aterrizaje de "notable", destacando la habilidad del piloto para evitar una desgracia.
Los testigos, con los nervios hechos un nudo, estaban en shock. ¡Una señora que vio todo desde su carro empezó a gritar de la impresión! Los videos corrieron como pólvora, alimentando el chisme.
Lo más importante, y lo que alivia el alma: las autoridades confirmaron que, a pesar de lo dramático, solo hubo lesiones leves. ¡Puros sustos, sin nada que lamentar para siempre!
¿Y qué se espera ahora de este enredo? ¡La trama continúa!
La calle, que por unas horas fue escenario aéreo, ya está despejada y la circulación restablecida. La vida vuelve a su curso, pero con el chismecito fresco.
Ahora es el turno de los federales de aviación. Con su lupa, le están metiendo a fondo la investigación al motor de la avioneta. Quieren desentrañar el misterio de esa falla.
Mientras tanto, la gente no para de debatir en las esquinas sobre la increíble calma del piloto y la pura suerte que acompañó a todos. ¡Este aterrizaje va a ser comidilla de barrio por un buen rato!
Así que, mi gente, a estar atentos, porque los misterios del cielo a veces bajan a la tierra, ¡y siempre dejan un buen cuento!