¡Aeropuerto calientico! Los cuentos de Cuba que te dejan con la boca abierta
Viajeros cubanos que regresan a Miami sueltan la sopa sobre la pobreza, el estrés y el miedo en la isla, desmintiendo la versión oficial.
Qué pasó
Oye esto pa’ que veas, que la cosa está que arde. Unos cubanos, recién bajaditos del avión en Miami, soltaron la lengua. Y no es cuento de camino, no. Lo que contaron de la isla te pone los pelos de punta.
Dicen que la Cuba que vieron no se parece en nada a la que pintan por la televisión estatal. Pobreza por doquier, las calles hechas un desastre y la gente con una angustia que se les sale por los ojos.
Dónde y cuándo
Todo esto, fíjate, pasó hace poquito, el 11 de febrero de 2026, allí mismito, en la salida del Aeropuerto Internacional de Miami. El periodista Javier Díaz, que no pierde pie ni pisada, los agarró al vuelo.
Los viajeros venían de La Habana y de la Isla de la Juventud. Imagínate el calor de Miami y el contraste con el ambiente que traían de allá, cargado de preocupación y de no saber qué va a pasar mañana.
Por qué importa
¡Ahí está el detalle, mi gente! Esto importa un mundo porque no es el cuento de un solo loco. Son varias voces, una tras otra, confirmando lo mismo: la cosa está chivirica.
Esto le cae arriba a la familia que está aquí, que se preocupa por los de allá. Y a los que se creen que todo está bien, pues aquí tienen la verdad a boca de jarro. La gente en la calle está hablando de esto, de los que se atreven a contar.
Qué dicen las partes
Mira, el gobierno cubano siempre tira su cuento de que la economía va viento en popa y que el pueblo está feliz como una lombriz. Pero los que llegaron, ¡ay, los que llegaron!, cantan otra gallina.
Ellos hablan de un miedo generalizado, de la incertidumbre política y de que a la gente le preocupa hasta la seguridad de los muchachos. Dicen que en la isla solo se aspira a una cosa: ¡libertad, nada más!
Qué viene ahora
Con estos cuentos de los recién llegados, lo que se ve es que el panorama sigue revuelto. La gente va a seguir hablando, y las redes sociales, que son el radio bemba moderno, no van a parar de echar leña al fuego.
Habrá que ver si estos testimonios siguen sumando y si la situación allá da un giro. Por ahora, lo que queda es seguir oyendo, porque la verdad, tarde o temprano, siempre coge pista y vuela.