¡Tremendo papelazo! ¿El “en vivo” de Díaz-Canel fue más falso que billete de 3 pesos?

El “en vivo” de Díaz-Canel sembró la duda: un reloj descarado y solo prensa amiga hicieron el cuento más enredado. ¡Un show!

Qué pasó

¡Ay, mi gente! Esto es de no creer, pero como el chismógrafo no descansa, hay que contarlo. Dicen que Díaz-Canel hizo un "en vivo" para hablar con la prensa, ¿tú sabes? Pero de "vivo" no tenía ni el nombre, porque la cosa parece que estaba más montada que un solar en ruinas.

La gente está con la mosca detrás de la oreja, porque la supuesta transparencia se ahogó en un mar de dudas. Desde el primer minuto, lo que debía ser un encuentro claro, se volvió un rompecabezas. ¿Transparencia? ¡Qué va! Más bien puro teatro. La intriga, el drama y el asombro se apoderan de la conversación en las esquinas, porque aquí hasta la noticia tiene su sazón.

Dónde y cuándo

Esto fue, según la versión oficial, un “diálogo” con la prensa. Pero, oye, ponle atención al detalle: una periodista de esas que siempre están pegadas al chisme oficial, Arleen Rodríguez Derivet, salió con un relojito en la muñeca. ¡Y qué relojito! Marcaba como las cinco de la tarde, cuando la cosa era supuestamente por la mañana.

¿Tú me entiendes? ¡Un tremendo desajuste de horario que a cualquiera le prende la luz de la sospecha! El escenario era el de siempre, el canal oficial de Presidencia Cuba en YouTube, con su descripción pulcra y sus temas bien escogidos: la crisis, las sanciones, los amigos de siempre. Pero ese reloj traicionero, y la poca sal de la puesta en escena, gritaron a los cuatro vientos que ahí había gato encerrado. Como en las viejas películas, donde un detalle lo cambia todo.

Por qué importa

Esto no es solo un reloj desajustado, ¡qué va! Es la desconfianza que sigue creciendo como la mala hierba. ¿A quién le importa, dices tú? Pues le importa a la gente de a pie, la que espera que le hablen claro, sin tanta pantomima. Cuando te quieren vender un "en vivo" que parece más grabado que disco de vinilo, se te revuelve el estómago y dices: "¡Hasta cuándo con el cuento!"

La gente está cansada de los discursos maquillados y las noticias con filtro. Esto demuestra que la información, para ellos, es para manipularla, no para que la verdad salga a flote. Y en un país donde la crisis aprieta, la gente necesita hechos, no más novelas. Por eso, este bochinche, aunque parezca pequeño, es un síntoma de algo más grande.

Qué dicen las partes

Bueno, el gobierno, como siempre, se ha quedado mudito. No hay explicación oficial para el relojito ni para la ausencia de la prensa de verdad, esa que hace preguntas que no están en el guion. Ellos aseguran que participaron “medios extranjeros”, pero a la hora de la verdad, solo aparecieron los corresponsales de RT de Rusia y Xinhua de China, que ya tú sabes de qué pie cojean. ¡Ah, y metieron a Prensa Latina como "internacional", cuando es más cubana que el ajiaco!

La prensa independiente, esa que no se casa con nadie, como EFE o Associated Press, ni se asomó por ahí. ¿Será que no los invitan o que saben que no hay espacio para la verdad? Unos dicen que es la misma estrategia de siempre: controlar el mensaje a toda costa. Otros, que es un descaro ya tan grande que ni se molestan en disimular.

Qué viene ahora

¿Qué viene ahora? Pues más de lo mismo si no hay un cambio de timón. La polémica seguirá dando tela por donde cortar en las redes y en la calle. Esto es como un juego de dominó: una ficha cae y le da a la otra. La desconfianza ya está ahí, bien metida en el tuétano del pueblo, y estos "en vivos" de cartón piedra solo la alimentan más.

Hay que seguir con los ojos bien abiertos. La gente seguirá pidiendo transparencia y una información que no venga con un reloj desajustado. La distancia entre lo que dicen y lo que se vive, esa es la verdadera historia que tenemos que seguir contando, con bochinche, sudor y carcajada, pero siempre con la verdad por delante.

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