¡El ajedrecista que le viró la tortilla al sistema: ¿Qué fue lo que vio Bruzón fuera de Cuba?!
Lázaro Bruzón, Gran Maestro de ajedrez, creyó en el sistema cubano por años. Al salir, descubrió una verdad que le cambió la vida y hoy no tiene pasaporte cubano.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas! Lázaro Bruzón, nuestro Gran Maestro de ajedrez, soltó una noticia que dejó a medio mundo boquiabierto.
Él se fue de Cuba hace años, pero no por las razones de siempre. Ni hambre, ni persecución. Fue porque chocó con un techo bajito que no le permitía crecer ni pensar.
Dice que al salir, descubrió una verdad que aquí no le contaron. Esa verdad, ¡mi gente!, le viró la tortilla a su vida.
Dónde y cuándo
Este chismecito, que no es chisme, nos llega desde Estados Unidos, donde Bruzón ahora reside. Pero el cuento real empezó hace mucho en Cuba.
Por casi veinte años, estuvo en el equipo nacional. También fue de la UJC y de la Asamblea del Poder Popular en Las Tunas.
Desde los catorce años, su talento le abrió el mundo. Su familia, que sufrió la pobreza, mejoró gracias a él.
Por qué importa
Esto no es del que se va por billete. ¡No, mi gente! Lo de Bruzón es más profundo, un jaque mate a la conciencia.
Es la historia de uno que creyó, hasta llevó un Che tatuado. Al ver la otra cara fuera, se dio cuenta que lo pintado no era la verdad.
Su testimonio es el murmullo de muchos deportistas cubanos. Gente que lo dio todo y, al salir, sufre una explosión mental que les cambia el guion.
Qué dicen las partes
Bruzón lo dijo claro: “Yo no me fui por las mismas razones que la mayoría”. Él pensaba quedarse, pero la realidad fue otra.
Confiesa que creyó en el Che de la escuela. De política, ¡no sabía ni un pepino! Lo escogían para funciones políticas por ser “deportista de pensadores”.
Hoy, su sentencia es firme: “No tengo pasaporte cubano y solo regresaré cuando Cuba sea libre y democrática”. ¡Más claro ni el agua! Su convicción suena a desafío.
Qué viene ahora
Ahora, con Bruzón soltando estas verdades, la pelota está en el aire. ¿Cuántos más deportistas, hoy en el olvido, se atreverán a seguir sus pasos?
Su voz, antes orgullo nacional, ahora se une a quienes piden cambios. Esto no es un chisme, es un Jaque Mate a un sistema que prefiere el silencio.
Hay que estar atentos, porque cuando un Gran Maestro voltea el tablero, la partida se sacude. Y en Cuba, ¡el juego no ha terminado!