¡Ay, papá! Díaz-Canel abre la boca y Trump le tira con la chancleta
La Casa Blanca le mandó un mensaje clarito al gobierno cubano: que no se pongan guapos. Dicen que Cuba está al borde del colapso, así que mejor que piensen bien lo que dicen si quieren hablar.
Qué pasó
¡Oigan esto pa' que vean el bochinche que se armó! Imagínense que el presidente de Cuba, el Díaz-Canel, salió diciendo por ahí que quería hablar con Estados Unidos, pero sin que nadie le pusiera condiciones.
Pues, ¿qué creen? La Casa Blanca, ni corta ni perezosa, le mandó un recado bien fuerte. Una tal Karoline Leavitt, que es la que da la cara por allá, le dijo que se fuera con cuidadito con lo que declaraba.
Dónde y cuándo
Esto fue el jueves 5 de febrero de 2026. La Leavitt soltó la bomba desde una rueda de prensa en Washington, como quien no quiere la cosa, pero con un mensaje que picaba.
Mientras tanto, acá en la isla, la gente está con el agua al cuello, la cosa está apretada y la economía, como decimos en buen cubano, "está en las últimas".
Por qué importa
Esto importa, mi gente, porque se siente la tensión en el aire. Es como cuando dos gallos se están mirando antes de la pelea, y uno le dice al otro que no se ponga bravo.
La cosa es que, según Washington, el gobierno cubano está "a punto de colapsar". Si eso es verdad, cualquier cosa que diga o haga el Díaz-Canel puede terminar de prender el fogón o de apagarlo, ¿me entienden?
Además, por el corte de petróleo venezolano a Cuba, el que paga la cuenta de este rifirrafe diplomático es el pueblo, con más apagones y escasez.
Qué dicen las partes
Díaz-Canel dice que sí, que está dispuesto a hablar, pero que nadie le venga con presiones ni a meterse en los asuntos de la casa. Él quiere un diálogo "civilizado y mutuamente beneficioso", pero que le respeten su soberanía y su autodeterminación.
Pero desde Estados Unidos, aunque el presidente Trump siempre está "dispuesto a la diplomacia", le tiran la indirecta de que el gobierno cubano está casi en bancarrota. Dicen que ya hay contactos, aunque Cuba lo niega.
La Casa Blanca, por su parte, le está metiendo presión al régimen de La Habana, diciendo que está más débil que un palo de fósforo mojado.
Qué viene ahora
Ahora, a seguir con el ojo puesto. Parece que Estados Unidos está jugando a dos bandas: por un lado, abre la puerta al diálogo, pero por el otro, mete la pata y aprieta con las sanciones.
Con la captura de Maduro y el recorte del petróleo, la situación en Cuba está más tensa que nunca. Vamos a ver si esto termina en una conversación seria o en que cada cual se quede en su esquina, echando chispas. Lo único seguro es que aquí el bochinche no para.