¡Tremendo lío! La SE le entra al 'Barbita' de El Ático como Pedro por su casa

La Seguridad del Estado le cayó a Ernesto, "el de la barbita" de El Ático, con orden de registro. El operativo genera alarma y se suma a la presión contra jóvenes artistas críticos.

¡Oye, esto pa' que veas! Lo que pasó es de película.

¿Tú supiste el tremendo lío que armó la Seguridad del Estado? Pues, como candela en matojo seco, le cayeron arriba a la casa de Ernesto, ese muchacho conocido como "el de la barbita", que es parte del grupo El Ático.

Este grupito, El Ático, es la comidilla porque son jóvenes artistas y activistas. No se quedan callados, no. Siempre andan defendiendo lo suyo y, claro, eso no le gusta a todo el mundo. ¡Imagínate!

La cosa fue que no llegaron de visita, no. Llegaron con una orden de registro, de esas que te revuelven hasta el alma. Lar Crofs, que no se muerde la lengua, lo puso en Facebook: "¡Qué abusadores son, esto me empingaaa al 100!" Dijo que si se los llevan presos, a ella también la llevan. ¡Así de fuerte!

¿Y esto dónde y cuándo fue? ¡Pa' que no te lo cuenten mal!

El operativo se armó en la propia casa de Ernesto, "el de la barbita". Imagínate el ambiente, la tensión que debía haber. La fecha, para que no queden dudas, fue un viernes, el 6 de febrero de 2026. Eso sí, la nota no dice en qué barrio, pero el bochinche ya se regó por todos lados.

Ahí estaban los de la Seguridad, con su orden, y por el otro lado, Ernesto y la gente de El Ático, que no son de los que se asustan fácil. Lo que sí se sabe es que la noticia voló como pólvora, gracias a gente como Lar Crofs que no se callan ni bajo el agua.

¿Y por qué nos importa este embrollo? ¡Te lo pongo clarito!

Esto no es un chismecito cualquiera. Esto le cae arriba a los jóvenes, a los que intentan hacer arte y, a la vez, levantar la voz. Cuando le caen a uno de El Ático, es como si le mandaran un mensaje a todos los que piensan diferente: "¡Cuidado!"

Además, ¿te acuerdas del tal Humberto López, el oficialista, que andaba diciendo por ahí que en Cuba no se persigue a nadie por pensar distinto? Pues este caso de Ernesto es la cachetada con guante blanco que demuestra todo lo contrario. Una cosa es lo que dicen, y otra lo que pasa en la calle.

¿Y qué dice cada cual en este zafarrancho?

Por un lado, tenemos a la parte oficial, que parece que vive en otro planeta, diciendo que aquí nadie persigue a nadie. El señor Humberto López lo dejó bien claro, pero la realidad, la que se ve en el caso de El Ático, le da una patada al discurso.

Por otro lado, la gente de a pie, como la activista Lar Crofs, no se calla. Su grito de indignación en las redes sociales es el sentir de muchos que ven este tipo de actos como un abuso. "Si se los llevan presos, me llevan a mí también", dijo, y eso suena a compromiso de verdad.

¿Y ahora qué se espera en este novelón?

Bueno, lo que se ve venir es más presión para los muchachos de El Ático y para cualquier otro grupo que se atreva a levantar la voz. Quieren meter miedo, eso está más claro que el agua de coco.

Seguro que seguirán con la vigilancia y los hostigamientos, todo para que la gente no se organice. Hay que estar con los ojos bien abiertos, porque este capítulo no ha terminado. Esto es un mensaje clarito para la sociedad: "¡Aquí mandamos nosotros!"

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