¡China le da la mano a Cuba, pero le aprieta el freno: '¡Hasta donde se pueda, mi gente!'

En Pekín, China le prometió a Cuba apoyo, pero con un 'pero' bien grande: solo hasta donde les dé la capacidad. Un recado claro para la isla, que busca oxígeno en medio de sus aprietos.

¿Qué pasó?

¡Oye esto pa' que veas! China, el peso pesado de Asia, le ha tirado una salvavidas a Cuba, sí, pero con un cartelito que dice bien clarito: "¡Ojo, hasta donde nos dé la tela!".

En un encuentro bien serio en Pekín, los cancilleres Wang Yi por China y nuestro Bruno Rodríguez por Cuba, se dieron la mano. La cosa es que el apoyo prometido viene con un asterisco, una condición: será "dentro de sus capacidades".

Imagínate, como cuando un amigo te dice que te ayuda a mudarte, pero que no cuentes con la guagua para el refrigerador. ¡Así mismo!

¿Dónde y cuándo?

Esto no fue en la esquina de mi barrio, ni en la cola del pan. ¡Esto pasó en Pekín, mi gente! Allá, en la capital china, fue donde se reunieron estos dos, en un ambiente que, dicen, era de "amistad" pero con la calculadora en la mano.

La fecha para que sepas bien el bochinche es el viernes 6 de febrero de 2026. Y el contexto no es cualquier cosa, ¿eh? Cuba está más apretada que lata de sardinas, con la presión de medio mundo y la olla hirviendo por dentro.

Así que, entre el té y las palabras formales, se soltó el "sí, pero...".

¿Por qué importa?

¡Y esto importa más de lo que parece, asere! Porque a Cuba le hace falta hasta el aire para respirar, y que China, un aliado tan fuerte, ponga límites, significa que el camino sigue siendo cuesta arriba.

No es un cheque en blanco, es más bien un "cuenta conmigo, pero no te me vayas en banda". Esto le cae directo a la gente de la isla, que ve cómo el apoyo internacional, incluso de sus "hermanos", tiene su tope.

Es un mensaje, además, para los de afuera, como Estados Unidos, que miran de reojo. Se demuestra que nadie está para grandes gastos sin medida.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, Wang Yi, el chino, se puso la camiseta de la "no injerencia", diciendo que nadie tiene por qué meterse en los asuntos de Cuba y que ellos apoyan la soberanía de la isla. También habló de amistad y de unir fuerzas en el "sur global", un cuento ya conocido.

Dijo que la relación entre Cuba y China es más fuerte que un cemento y hasta le echó flores al "espíritu" cubano de echar pa'lante a pesar de los pesares. ¡A buen entendedor, pocas palabras!

Nuestro Bruno Rodríguez, ni corto ni perezoso, agradeció el "bloqueo" de las sanciones y la ayuda al desarrollo. Afirmó que Cuba y China son "hermanos y camaradas", un discurso que ya sabemos de memoria.

Incluso otro peso pesado del Partido Comunista Chino, Wang Huning, le ratificó a Bruno el "apoyo firme" contra lo que llaman "injerencia extranjera". Y ojo al dato, China aprovechó la ocasión para soltarle un recado público a Washington: ¡que paren ya con el bloqueo y las sanciones!

¿Qué viene ahora?

Pues lo que viene ahora, mi gente, es que Cuba va a seguir en su estrategia de tocar puertas de sus amigos de siempre: China, Rusia, Vietnam. Es como ir al mismo solar a buscar ayuda, esperando que no se les acaben los recursos.

La incógnita es hasta dónde llega ese "dentro de las capacidades" de China. ¿Será solo un cariñito o una ayuda de verdad que se sienta en el bolsillo del cubano de a pie?

La situación de la isla sigue siendo una telenovela sin final, y el ojo hay que ponerlo en cómo se traduce este apoyo "limitado" en la vida diaria. ¡La cosa sigue dando de qué hablar!

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