¡Tremendo chicharrón eléctrico dejó a Oriente a oscuras! ¿Quién apaga la luz?

Un apagón monumental dejó a todo el Oriente cubano en la penumbra el 4 de febrero. La UNE no suelta prenda clara, pero la gente está con el grito al cielo por esta situación.

Qué pasó

¡Imagínate la cosa! El otro día, la noche del 4 de febrero, casi que se apaga la Isla completa, pero la parte de Oriente, esa sí que se quedó como boca de lobo.

Un apagón de los que hacen historia, de los que te dejan con la boca abierta. La Unión Eléctrica, o sea, la UNE, salió a decir algo, pero la verdad es que la gente sigue con el sereno encima.

Dónde y cuándo

Mira, esto no fue en la casa de nadie. Esto fue en la Subestación Holguín 220 kV, que al parecer, le dio un patatús. Y de ahí, ¡zas!, como efecto dominó, se fue la luz en Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.

Fue a las 8 y 54 de la noche, justo cuando uno está en el mejor momento de la novela o de la comida, todo se puso negro. Todas las termoeléctricas y hasta los grupitos electrógenos del Oriente se quedaron tiesos. Como te digo, un desastre.

Por qué importa

Esto importa, mi gente, porque no es un apagón cualquiera. Es un golpe más a la paciencia del cubano, que ya está agotada de tanto corte y reconexión.

Significa que la cosa está que arde, que el sistema eléctrico de aquí ya no da para más. Y si no hay luz, no hay agua, no hay transporte, no hay nada.

Imagínate los hospitales, eso sí que es un peligro serio. La gente está con el grito al cielo, preguntándose qué pasa y quién le pone el cascabel al gato. La vida se vuelve un infierno sin electricidad, y la desconfianza crece.

Qué dicen las partes

La UNE, como siempre, suelta un comunicado que no explica mucho. Dicen que fue un fallo, pero ¿cuál fallo? ¿Por qué siempre falla?

Por ahí se oye que se cayó la Unidad 1 de Felton, los motores de Moa, y las Unidades 3 y 5 de Renté. O sea, casi todo lo que medio funcionaba.

Y claro, el pueblo, que no es bobo, dice que esto es un relajo, que cada vez que arreglan una cosa se rompe otra. Es el cuento de nunca acabar.

Qué viene ahora

Ahora lo que viene es más de lo mismo, si nadie pone mano firme. La cosa es que no hay combustible suficiente, y los barcos de petróleo no llegan como antes. Las sanciones, dicen, aprietan la soga.

Si no meten billete o una solución de verdad, el Oriente de Cuba va a seguir en la oscuridad. Y la gente, ¡ah!, la gente ya no aguanta más.

Esto podría terminar en un tremendo revoltillo. Así que toca estar atentos, porque la chispa puede saltar en cualquier momento.

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