¡Seis Millones Más! ¿El Tío Sam le cogió el gusto a mandar billete a Cuba o qué?
¡La yuma soltó seis millones más para Cuba después del ciclón Melissa! La ayuda llega directo al pueblo, pero los americanos están con el ojo puesto en el gobierno.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que veas! El Tío Sam, que no es tonto ni se chupa el dedo, acaba de confirmar un nuevo envío de ayuda para Cuba. Nada más y nada menos que seis millones de dólares adicionales.
Esto viene después del batacazo que dio el huracán Melissa, que dejó la cosa patas arriba en el oriente. Ya habían mandado antes, ¿sabes? Pero esta vez, la faja se soltó más todavía para el pueblo.
Dónde y cuándo
Los bultos, cargados con comida y productos de higiene, salieron de Miami con destino a las provincias orientales. Ahí donde el ciclón apretó más fuerte y la gente la está pasando tremendo.
La idea es que la ayuda llegue, como antes, a través de las parroquias y la gente de la Iglesia Católica, incluyendo Cáritas. Así, dicen los gringos, se aseguran de que no se pierda por el camino.
Por qué importa
Esto importa, mi gente, porque es pan directo a la boca de quien lo necesita. No es para el gobierno, es para la abuela que lo perdió todo, para el niño que no tiene jabón.
Además, es una señal de que los americanos están con el ojo pelao. Han dicho clarito que si alguien trata de meter la mano o desviar lo que es del pueblo, ¡habrá consecuencias! Esa es la parte que pone a pensar a más de uno.
Qué dicen las partes
Desde el Departamento de Estado de EE.UU. han sido bien claros: la ayuda va para el pueblo cubano y no quieren que el "régimen" se meta en el medio. Están vigilantes, como halcones.
Subrayaron que cualquier intento de obstrucción será monitoreado y el gobierno cubano tendrá que responder. Por otro lado, dicen que están listos para seguir ayudando, siempre y cuando dejen que la ayuda llegue sin trabas. Unos hablan de ayuda, otros de monitoreo, la calle escucha y saca sus cuentas.
Qué viene ahora
Ahora, a esperar que esos seis millones lleguen sin tropiezos a las manos que esperan. La pelota está en el tejado, no solo del que envía, sino del que recibe y distribuye.
El Tío Sam sigue con el billete en la mano, dispuesto a soltar más si las cosas fluyen. El pueblo, mientras tanto, sigue mirando al cielo y a los almacenes. Es un juego de ajedrez donde las fichas más importantes son las necesidades de la gente.