¡Se Congela la Calle y Solo Dos Manos Calientan el Bochinche!

Con La Habana bajo cero, las activistas Lara Crofs y Daniela Peral salieron a calentar el alma de los sin techo, entregando comida y abrigo. ¡Un corazón grande contra el frío de la calle!

¿Qué pasó?

¡Oye esto pa' que veas! Con la Habana temblando por un frío que cala hasta los huesos, dos mujeres valientes, Yamilka Laffita —la mismísima Lara Crofs— y Daniela Peral, se echaron pa' la calle. No fue a guarachar, no. Fue a enfrentar la cruda realidad de los que duermen al sereno, sin techo ni pan.

Estas dos, con un corazón que no les cabe en el pecho, repartieron nada menos que 35 comidas completas. Imagínate: arroz con maíz, picadillo a la habanera que sabe a gloria, ensalada fresca y boniato con salsa. ¡Un banquete en medio de la nada!

Y como si fuera poco, entregaron más de 50 abrigos. Pero Lara Crofs lo dejó bien claro en Facebook: lo más importante no es solo la comida o la ropa. Es tender una mano, es sentarse un rato, conversar, escuchar esas historias que rompen el alma. Que esa gente, olvidada por el mundo, no se sienta sola ni desamparada del todo.

¿Dónde y cuándo fue el bochinche?

Esta odisea de solidaridad se armó en las calles de La Habana. Fue durante lo que va de esta semana, justo en los días más gélidos de un invierno que se ha puesto bravo de verdad, con temperaturas que han tocado los cero grados.

Piensa en esa Habana que conocemos, la de los portales y las esquinas, pero esta vez bajo un frío que te penetra los huesos. El ambiente estaba cargado, no solo por el aire helado, sino por la desesperación de muchos.

El país entero está en una de esas encrucijadas difíciles, con la economía apretando y la vida social enredada. Y en medio de todo eso, el frío llegó a rematar, poniendo en peligro a los que ya no tienen nada que perder.

¿Y por qué es que esto nos importa tanto?

Mira, esto es como un puñetazo en el estómago. Importa porque nos muestra la cara más dura de la crisis en Cuba: la de las personas que literalmente no tienen dónde caerse muertas, y mucho menos dónde guarecerse del frío polar.

Cuando la calle llega a los cero grados y hay gente durmiendo en el suelo, sin una cobija, sin un plato de comida, la cosa es bien seria. La solidaridad de estas muchachas no es solo un gesto bonito; es una bofetada a la realidad.

Esto pone en evidencia que, aunque se diga mucho, el Estado no está llegando a la gente que más lo necesita. Es la propia gente, los cubanos de a pie, quienes están salvando a otros cubanos de la calle. Es un grito silencioso que dice mucho de cómo están las cosas por aquí.

¿Qué dice la gente en este enredo?

Lara Crofs, con esa voz que te llega al alma, cuenta la verdad sin rodeos. Dice que esas personas sufren un "desamparo total", que no tienen ni para comer, ni para dormir, ni para un baño. Y lo peor, que solo reciben indiferencia y desprecio de muchos.

A ella le partió el alma ver a madres con niños chiquitos, expuestos a todo este horror. Por su parte, la gente de la calle, esos que reciben la ayuda, con los ojos llenos de lágrimas, seguro agradecen el gesto y aprovechan para contar un pedacito de su dura vida.

Del lado oficial, como suele pasar en estos temas tan incómodos, el silencio es la respuesta. Aquí, parece que si no se habla de ello, no existe. Pero la calle, el frío y la gente sí existen, y la solidaridad de Lara y Daniela es un testimonio vivo.

¿Y qué viene después de este frío y este gesto?

Pues prepárense, porque las muchachas anunciaron que se vienen días aún más fríos. Y con eso, también más salidas. Piensan llevar no solo comida y ropa, sino también medicamentos y hasta culeros para los que lo necesitan.

Pero para que esta iniciativa no se caiga, están pidiendo una manito, una ayuda. Habilitaron una Tarjeta MN (9205 9598 7787 1948) para las donaciones, y confirman todo por WhatsApp. Porque la realidad es que hasta ellas, las que ayudan, están pasando su propio viacrucis con el agua, la luz y el gas.

Quieren llegar a más rincones de La Habana, a esos puntos nuevos donde la miseria se esconde pero no se disfraza. Así que el bochinche de la solidaridad sigue, demostrando que donde el Estado flaquea, el corazón del cubano no se apaga, ni con la helada más fuerte.

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