¿Pastillas con patas? ¡Las encontraron vendiendo lo que no hay en farmacia!

En Santiago, desmantelaron una red de venta ilegal de medicinas. El bochinche revela la escasez y el dilema de quienes buscan salud en el mercado negro, ¡un lío de nunca acabar!

¿Qué pasó?

Oye esto pa’ que veas el tremendo alboroto que se armó en Santiago de Cuba. Resulta que las autoridades le cayeron encima a un grupo que andaba vendiendo medicamentos de producción nacional en la calle.

No estamos hablando de una aspirina de contrabando, no. Eran medicinas que supuestamente solo el Estado produce, y que se estaban vendiendo por la izquierda a precios que te dejaban con la boca abierta.

La gente que vendía decía que era "para ayudar", pero las autoridades lo vieron claro: esto era negocio y de los buenos, ¡a costa de la necesidad de la gente!

¿Dónde y cuándo?

El meollo del asunto ocurrió por los famosos edificios conocidos como las "18 Plantas" de Garzón, allá en Santiago. Recientemente, como quien no quiere la cosa, la policía metió mano y el chismecito, o mejor dicho, la noticia, corrió como candela por las redes.

Imagínate el calor de Santiago, el gentío, y de repente, el revuelo. Ahí mismo, donde el cubano busca lo que sea para resolver, se hizo la operación que destapó este tejemaneje.

¿Por qué importa?

Aquí no se trata solo de un operativo, socio. Esto es un grito, un campanazo que nos pone a pensar.

¿Por qué la gente tiene que andar comprando medicinas en la calle si deberían estar en la farmacia? Pues porque no hay, mi gente. La escasez de antibióticos, pastillas para la presión, insulina… es un dolor de cabeza que dura semanas y hasta meses.

Entonces, cuando el pueblo necesita algo para curar la fiebre del niño o el dolor del abuelo, y no lo encuentra en el lugar oficial, ¿qué hace? Busca donde sea, aunque le cueste un ojo de la cara.

Este bochinche nos muestra la soga al cuello de muchas familias que tienen que elegir entre la ilegalidad y la salud.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, la policía y el gobierno dicen que esto es un delito. Que están lucrando con lo que es del pueblo y a precios desorbitados. Quieren ponerle un freno a la cosa, ¡y tienen su razón!

Pero por otro lado, la gente en la cola y en las redes, que no son bobos, dicen que si no hay en la farmacia, ¿qué se supone que hagan? Que la venta ilegal es una consecuencia directa, un espejo de la falta de medicinas.

Y los que saben de economía, los "expertos", te sueltan que cuando lo básico escasea, siempre sale un mercado paralelo, porque la demanda no espera. Dicen que es por falta de materias primas, problemas para distribuir y hasta por plata.

¿Qué viene ahora?

Ahora, las autoridades seguirán haciendo sus operativos, eso es seguro. Quieren limpiar la calle de esta venta ilegal, y está bien.

Pero la verdad es que mientras las farmacias sigan más vacías que nevera de soltero, ese mercado informal, aunque clandestino, va a seguir respirando. No se va a ir fácil.

La pregunta que queda flotando en el aire, como el humo de un buen tabaco, es: ¿de dónde salen estas medicinas cubanas que después se venden por la izquierda? Ahí está la clave del misterio, ¡y hay que seguir con los ojos bien abiertos!

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