¡30 mil pesos por un pasaje! ¿¡Es que el camión ya vuela!?
La cosa está que arde con los pasajes interprovinciales en Cuba. ¡Hasta 30,000 CUP por ir pa' Oriente! La gente no sabe cómo va a moverse con esos precios.
¿Qué pasó?
¡Oye esto pa’ que veas el papelón! La gente en Cuba ya no sabe si viajar o vender un riñón. Los pasajes interprovinciales están por las nubes, una locura que ni el más guapo se la esperaba. Dicen por ahí que viajar pa'l Oriente te puede salir en la friolera de ¡hasta 30,000 CUP!
Sí, escuchaste bien, mi socio: ¡treinta mil pesos cubanos! Las guaguas arrendadas y los camiones particulares están haciendo su agosto, y el bolsillo del cubano de a pie está gritando auxilio (Fuente: CubitaNOW).
¿Dónde y cuándo?
Este bochinche de precios toca a todo el mundo, pero donde más se siente la sangría es en las rutas largas, sobre todo desde La Habana hacia las provincias del oriente del país. Eso es un abuso que no tiene nombre.
Pero no creas que la cosa se queda en las interprovinciales. Aquí mismo, en la capital, la gente está pagando hasta 600 CUP por un viaje de municipio a municipio, y ni hablar si te alejas un poquito más, que puedes soltar hasta 1,000 CUP. La escasez de carros y el montón de gente queriendo moverse hacen que los precios cambien a cada rato, como el tiempo en abril.
¿Por qué importa?
Esto no es un chiste, mi gente. Imagínate a una familia que necesita ir a un hospital en otra provincia, o a un trabajador que tiene que moverse por chamba, o simplemente a los que quieren ver a su gente. Con estos precios, viajar se ha convertido en un lujo que muy pocos se pueden dar.
Y lo peor de todo es que ahora algunos servicios privados están pidiendo en dólares. ¡Sí, en billete verde! Un viaje pa'l centro o el oriente te puede costar entre 250 y 400 dólares. Eso crea una brecha que da pena: los que tienen divisas se mueven, y los que viven con el salario en CUP se quedan con los deseos y la boca abierta.
¿Qué dicen las partes?
La gente en la calle está que trina, quejándose del abuso. Los especialistas y los que saben del tema dicen que esto viene de lejos, de la falta de plata que se le ha metido al transporte, los carros viejos que se caen a pedazos y el problema eterno de la gasolina.
Es un sistema de transporte frágil que, a la primera de cambio, le echa la culpa al mercado informal para subir los precios. Hasta ahora, el gobierno no ha dicho ni pío, no ha sacado ni una medida para ponerle el cascabel al gato y parar este descaro.
¿Qué viene ahora?
Con este panorama, lo que viene es más de lo mismo si nadie mete la mano. La gente seguirá batallando para moverse, viendo cómo se las arregla con el bolsillo flaco y el pasaje gordo. No se sabe cuándo ni cómo se va a arreglar esto, pero el drama está servido.
Hay que seguir de cerca este chismecito, porque afecta la vida de miles de cubanos que solo quieren llegar de un lado a otro sin tener que vender hasta la camisa. La incertidumbre es la única que tiene pasaje garantizado.