¡Ay, mi madre! ¿Qué pasó en el Malecón que hasta el asfalto llora?
La Habana amaneció de luto tras un accidente trágico en el Malecón. Un choque entre un auto y una moto dejó un fallecido, mostrando la crudeza de nuestras calles.
Qué pasó
¡Ay, mi gente! La Habana empezó la semana con un susto que te para el corazón, de esos que te dejan con la boca abierta. Imagínate la escena: el Malecón, ese de los amores y los sueños, y de pronto, ¡pum! Un carro plateado se dio de manos con una moto, así, sin más ni menos.
Dicen los que vieron, los que estaban ahí en el bochinche, que la moto acabó boca abajo en la acera, como si la hubieran tirado sin piedad. El impacto fue tan fuerte, pero tan fuerte, que el que iba en la moto… bueno, sufrió lo que no está escrito, hasta el último aliento. Una verdadera tragedia, para que veas.
Dónde y cuándo
Esto no fue en un lugar cualquiera, no. Esto pasó en nuestro mismísimo Malecón, justo donde se cruza con la calle Belascoaín, un punto que la gente transita a diario. Fue el martes 17 de febrero de 2026, bien temprano, cuando la ciudad aún despereza y la gente va camino al trabajo.
Ahí, entre el murmullo del mar y los edificios, quedaron los pedazos, las marcas de freno que contaban la historia del golpe y una vida que se fue de repente. La gente que pasaba miraba, sin creerlo, el tremendo desastre que se había armado al amanecer.
Por qué importa
Mira, esto no es solo un accidente más, de esos que uno escucha y pasa la página. Es un espejo de cómo estamos viviendo, con las calles hechas un desastre y los carros viejos dando la pelea. A cualquiera le puede tocar, sea peatón o el que va manejando su cacharrito.
Y la gente lo comenta en la cola del pollo, en la guagua, porque sabe que la cosa está fea y que la seguridad vial aquí es un cuento de camino. No hay quien no se preocupe, porque al final, todos estamos expuestos a la misma suerte en esta jungla de asfalto.
Qué dicen las partes
Por ahora, silencio sepulcral, mi socio. Las autoridades, como siempre, muditas. Ni un comunicado oficial, ni una palabra, nada de nada. El medio independiente “La Tijera” fue el que soltó las fotos en las redes, enseñando la cruda realidad del suceso.
Pero del gobierno, ni pío. Es la misma historia de siempre, ¿verdad? No les gusta mucho hablar de estas cosas, como si el problema se fuera a arreglar solo con el mutismo. Unos dicen esto, otros aquello, pero la verdad es que la información brilla por su ausencia.
Qué viene ahora
Pues lo que viene ahora es seguir con el miedo en el cuerpo cada vez que uno sale a la calle, pensando en qué esquina te espera el próximo susto. Esto nos deja pensando en la falta que hace arreglar esas carreteras, poner más luces en las noches y enseñar a la gente a manejar con dos dedos de frente.
Si no se ponen las pilas de verdad, estos sustos van a seguir siendo el pan nuestro de cada día. Y el Malecón, de vez en cuando, seguirá siendo testigo mudo de estas tragedias que nos duelen a todos en el alma y nos recuerdan lo frágil que es la vida.