¿Hotel en Cayo Santa María se evapora y deja a argentina con un ojo virado?

Una turista argentina llegó a un hotel en Cayo Santa María, y ¡zas!, al otro día le dijeron que cerraba. La dejaron sin hospedaje y sin su billete de vuelta. ¡Un bochinche de hotel que desaparece!

Qué pasó

Una turista argentina, de las que viajan y cuentan el chisme en las redes (se hace llamar Mary Low Cost), llegó a Cuba con su reservación bajo el brazo. Se metió en el Hotel Las Dunas, en Cayo Santa María, pensando que todo estaba de show.

Pero ¡ay, mi madre!, a la hora de registrarse, le soltaron la bomba: al otro día, el hotel cerraba las puertas. ¡Así, de golpe y porrazo!

Imagínate el trago amargo. De un día para otro, se quedó sin cama y sin ver ni un quilo de vuelta de su dinero. ¡Un descaro, un robo en toda regla, según ella!

Dónde y cuándo

Esto fue en el mismísimo Cayo Santa María, esa parte de Cuba que prometen como paraíso terrenal. La pobre Mary llegó al Hotel Las Dunas, de la cadena Meliá, y la jugada se la hicieron apenas un día después de su aterrizaje.

Le dijeron que a las dos de la tarde tenía que estar en el lobby, con la maleta hecha, para ver dónde la mandaban, junto a otros turistas que estaban en la misma guagua.

Aunque estamos en supuesta "temporada alta", la Mary cuenta que el lugar estaba más solo que la una, y que su viaje desde La Habana fue casi con el chofer na' más. ¡Así de floja está la cosa!

Por qué importa

Este bochinche no es solo por una turista molesta, ¡qué va! Es un reflejo de que el sector turístico de la Isla está cogiendo candela.

Los cierres repentinos de hoteles, la falta de gente, el "no hay" de todo (desde combustible hasta comida, pasando por la luz que se va y viene) le dan un golpe bajo a la imagen de Cuba.

Países como Argentina ya han soltado sus alertas de viaje, avisando que aquí la cosa está apretada, con problemas en la corriente, la comida y hasta los médicos. Esto hace que el bolsillo del cubano sufra, porque el turismo es de donde se jala una parte del billete.

Qué dicen las partes

La turista, Mary Low Cost, está indignada. Gritó a los cuatro vientos: "¡Me dejaron sin hospedaje y sin reembolso!". Se siente robada y burlada.

Un trabajador del hotel, bajito y al oído, le comentó a Mary que cuando cierran así, los empleados se van pa' su casa sin saber qué hacer. ¡Sin alternativas!

El gobierno cubano, por su parte, sigue con el disco rayado de que aquí hay seguridad y confort. Pero la realidad que viven los turistas y la gente de a pie cuenta otra historia.

Las empresas hoteleras, como Meliá, están en el medio del rollo, lidiando con esta situación de baja ocupación y cierres inesperados.

Qué viene ahora

Con este panorama, lo que viene es más incertidumbre para el turismo cubano. Si los hoteles siguen cerrando y las advertencias de viaje se multiplican, menos gente querrá venir a pasar trabajo en vez de vacaciones.

Hay que ver si las autoridades le meten el pecho a esta situación y buscan una solución de verdad, o si seguimos con el cuento de la buena pipa.

Mientras tanto, historias como la de Mary Low Cost son el pan nuestro de cada día para los que se atreven a visitar la Isla.

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