¡Candela que arde y camión que no arranca en San Germán!

Un incendio devastador dejó tres familias sin hogar en San Germán, Holguín. Los bomberos llegaron tarde porque el equipo local lleva años sin funcionar, provocando frustración y pérdidas totales.

Qué pasó

¡Ay, mi gente! Agárrense fuerte que el chisme de la semana viene caliente y no precisamente por el sol. Resulta que en San Germán, Holguín, se armó la gorda: ¡tres casas se fueron a pique en un incendio que dio pa’ todo el mundo!

Cuentan que la candela empezó por un posible corto circuito y, como las casas eran de madera, eso se fue en un santiamén. La gente quedó en la calle, sin techo, sin nada, y con un dolor que no se quita con pomada.

Dónde y cuándo

La cosa fue el lunes por la noche, en San Germán, un lugarcito de esos que tienen su encanto pero que ahora huele a ceniza y a tristeza. Las viviendas, típicas de allá, hechas de madera y cositas ligeras, eran el blanco perfecto para las llamas.

Y aquí viene el drama: los bomberos, esos héroes que siempre esperamos, tuvieron que venir desde Holguín capital, ¡a más de 60 kilómetros! Imagínense la demora, el bochorno, la impotencia de ver cómo el fuego hacía de las suyas mientras la ayuda venía de lejos.

Por qué importa

Este no es un fuego cualquiera, mi gente. Esto es un grito, una señal de que en nuestros pueblos a veces estamos más desamparados que alma en pena. ¿Cómo es posible que un municipio no tenga su propio camión de bomberos funcionando?

Las familias lo perdieron todo: ropa, papeles, el sillón de la abuela, la foto de la comunión. Y lo peor es que, en Cuba, cuando pasa esto, las opciones para levantar cabeza son contadas con los dedos de una mano. La gente está que trina, con razón.

Qué dicen las partes

Mientras la oficialidad se hace la de la vista gorda y no suelta un parte, la gente de a pie y las redes sociales son un hervidero. Los vecinos denuncian que el camión de bomberos de San Germán lleva años de vacaciones forzadas, sin ruedas ni mangueras.

Incluso el periodista Javier Díaz se metió en el chismorreo, comparando nuestra situación con otros lares donde los seguros y la respuesta rápida son cosa seria. Aquí, la unidad del Comando #6 de Holguín llegó, sí, pero cuando ya el fuego se había cenado hasta la cuchara.

Qué viene ahora

Ahora toca lo más duro: estas familias tienen que empezar de cero, con el corazón en la mano y el bolsillo vacío. La verdad, no se ve por dónde les va a llegar la ayuda grande, la que necesitan para no dormir a la intemperie.

Este incendio nos dejó ver la costura: la falta de equipos, la distancia de los servicios, y cómo un problema pequeño se vuelve un problemón si no hay con qué atajarlo. A esperar, a ver si del humo sale alguna lección y, más importante, alguna mano amiga.

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