¡Milagro en Santiago! Jóvenes metodistas "asalvando" el pellejo a los más necesitados

Un grupo de jóvenes metodistas de Santiago de Cuba se tiró pa' la calle con comida y abrigo, llevando un respiro a quienes más lo necesitan. ¡Tremendo gesto!

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas! En Santiago de Cuba, un grupo de muchachos de la Iglesia Metodista San Juan se puso las pilas. No es cuento ni chisme de lavadero, es la pura verdad. Se tiraron pa' la calle con una iniciativa que dejó a muchos con la boca abierta.

Anduvieron repartiendo comida y ropa calentita, como un soplo de aire fresco en medio de tanta muela y necesidades.

Dónde y cuándo

Esto no fue en la luna, mi gente, sino aquí mismo, en varios rincones de la provincia oriental. Fue hace poquito, con el frío apretando y la situación más dura que pan de piquete.

Los voluntarios, bien organizados, se dividieron en dos grupos, abarcando diferentes barrios. Imagínate el cuadro: ellos con sus paquetes, buscando a la gente que más lo necesita, bajo el sol o la luna santiaguera.

Por qué importa

¿Y por qué te lo cuento con tanto relajo? Pues porque esto es más importante de lo que parece. Con la cosa en Cuba cada vez más apretada, con la comida que no aparece y la corriente yéndose a cada rato, la gente está pasando las duras y las maduras.

Esta ayuda, aunque sea un poquito, significa un mundo para los que no tienen ni pa' un café. Es un respiro, un "todavía hay quien se preocupa" en medio de la tempestad que se vive a diario.

Qué dicen las partes

El pastor Darlon Bermúdez, el que lleva el timón, lo soltó en Facebook pa' que todo el mundo supiera. Dijo que le metieron el pecho a esto y llegaron a 127 personas con comida en el estómago y 27 con ropita pa'l frío.

Y no solo eso, que también llevaron una palabra de aliento y una oración. Pa' que veas, no todo es esperar por 'arriba', a veces la ayuda viene de la misma gente de a pie y del corazón.

Qué viene ahora

Ahora, ¿qué pasa con todo esto? Bueno, estas acciones son como una curita, un alivio momentáneo pa'l dolor. Porque la verdad, los problemas de fondo siguen ahí, con la olla sin presión.

Pero la movida de estos jóvenes deja claro que la gente no se queda con los brazos cruzados. Nos toca seguir con el ojo pelao, viendo cómo la fe y la solidaridad le buscan la vuelta a los retos más grandes.

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