¡Escándalo de la pila vacía! ¿Quince días sin agua y nadie dice ni pío?
Vecinos de un multifamiliar en Cuba están que echan chispas: llevan más de quince días sin una gota de agua, cargando cubos a mano y el edificio se cae a pedazos. ¡Un bochorno!
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas el relajo! En un edificio que tiene más años que el sol, la gente está sudando la gota gorda, ¡pero no de calor, sino de cargar agua! Llevan más de quince días, sí, quince días, con las pilas más secas que el desierto.
No hay ni una gota para lo elemental: cocinar, asearse, ni qué decir de limpiar. Esto no es un cuento de camino, es la pura verdad. Los vecinos, sin una gota de vergüenza en el gobierno, tienen que subir cubos y cubos a mano hasta un sexto piso. ¡Imagínate la faena, pa’ que te enteres!
Dónde y cuándo
La bronca está armada en un edificio multifamiliar, de esos que están llenos de familias, chiquitos y viejitos, donde la vida ya es complicada de por sí. La cosa se puso al rojo vivo a mediados de febrero de 2026, y desde entonces no ha parado el calvario.
Kinkalla TV fue el que se hizo eco de este chisme amargo, mostrando las escaleras oscuras, las paredes agrietadas y hasta las tuberías de "inventos" que son el pan de cada día. Allí, la miseria no solo se cuenta, ¡se ve en cada rincón!
Por qué importa
Esto importa, y mucho, porque no es solo la falta de agua, es la falta de dignidad y la salud de la gente. Piénsalo bien: ¿cómo se mantiene la higiene sin una gota en la casa? Es un caldo de cultivo para las enfermedades, un riesgo latente.
Los más afectados son siempre los mismos: los abuelos, que ya no tienen fuerzas, y las madres con sus niños, que no pueden vivir sin lo básico. La vida se vuelve una lucha diaria, un cansancio que no se quita con nada. ¡La gente está hastiada de tanto abuso!
Qué dicen las partes
Los vecinos, claro está, tienen el grito en el cielo. Uno de ellos, con la cara más cansada que el copón, dijo que el agua es "algo elemental para la vida" y que el agotamiento de subir cubos es inhumano. No es la primera vez que les pasa, las deficiencias en los servicios básicos ya son como parte del paisaje.
Por el otro lado, los que saben de salud pública, esos que estudian estas cosas, ya están advirtiendo el peligro de epidemias y problemas sanitarios. Dicen que no hay forma de mantener las cosas limpias así. ¿Y las autoridades? Pues hasta ahora, ni pío, ni media palabra de por qué pasó ni cuándo van a ponerle fin a este tormento. ¡Un silencio que ya pica!
Qué viene ahora
Lo que viene ahora, mi gente, es que la gente seguirá fajándose, cubos en mano y la esperanza en los pies. La indignación va creciendo, porque una situación así no se aguanta mucho tiempo. Este bochinche no va a parar solo, eso es seguro.
Hay que ver si alguien, finalmente, se pone las pilas y le devuelve el agua a esos hogares, para que la gente pueda vivir con un poquito de decencia. La expectativa es que alguien dé una respuesta concreta, porque vivir en esta incertidumbre, ¡ya no se puede!