¡Alina la Lupa le saca los colores a la libertad cubana! ¿Aquí hay que elegir o te eligen?

La historiadora Alina Bárbara López revuelve el avispero: en Cuba, la libertad es elegir, no que te impongan ideologías ni fe. ¡Agárrense!

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas! La profesora Alina Bárbara López Hernández, que es historiadora y ensayista de las buenas, ha puesto el dedo en la llaga con un tema que pica: la libertad en Cuba. Ella dice, con todas las de la ley, que ser libre es poder elegir, así de simple.

Según la profe, aquí nos han metido con cuchara una ideología de estado, un partido único y una historia que no se mueve ni pa' Dios. Eso, para ella, es no dejar que la gente decida su vida.

Dónde y cuándo

Esta bomba de pensamiento la soltó la profe en una de sus reflexiones más recientes. Aunque no dijo dónde fue el bochinche, el debate está caliente en el aire cubano. Imagina que fue como un comentario de balcón que llega a todo el mundo.

Esto es lo que se está hablando ahora mismo, allá por el febrero de 2026, para que te ubiques en la guagua del tiempo.

Por qué importa

¡Importa un montón! Porque si uno quiere que el país cambie de verdad, tiene que ser coherente. La profe Alina avisa que no podemos quitarnos una bota para ponernos otra igual de apretada, reproduciendo los mismos errores de siempre.

Es como decir: no se puede gritar “¡libertad!” si después vas a decirle a la gente en qué creer o qué pensar. La clave es el respeto total a la elección de cada uno, sin importar qué sea.

Qué dicen las partes

Alina Bárbara suelta que, con tanta crisis y pobreza, es normal que la gente se agarre a la religión para buscar consuelo. Dice que la fe es algo muy de cada quien, muy personal, y que intentar que todos tengamos una misma fe es tan malo como tener una sola ideología política.

Ella lo deja claro: no hay culturas ni religiones malas, solo diferentes, y todas merecen respeto, incluso no tener ninguna. También le da un trancazo a los discursos políticos que hablan de libertad, pero por debajo de la mesa son discriminatorios. ¡Ay, mi madre!

Qué viene ahora

Ahora, la pelota está en nuestra cancha, mi gente. La pregunta que queda flotando es: ¿cómo vamos a construir esa Cuba que tanto soñamos? ¿Una Cuba donde cada cual pueda elegir su camino sin que nadie le venga con cuentos?

La cosa es que hay que estar ojo avizor. Porque si no somos cuidadosos, podemos caer en lo mismo de antes. Toca seguir pensando y hablando, pero siempre con el respeto por delante, como dice la profe.

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