¡Ciego de Ávila amaneció empapelá de bochinche contra el gobierno!
Ciego de Ávila se alborotó con carteles contra el régimen, demostrando que la gente está perdiendo el miedo y el descontento popular crece sin freno.
Qué pasó
¡Tremendo papelazo se formó en Ciego de Ávila, mi gente!
La ciudad amaneció con un montón de carteles pegados por ahí, que no decían precisamente cosas bonitas del gobierno. Era como un grito mudo, pero que se escuchó bien fuerte en cada esquina.
Dejó a más de uno con la boca abierta y a otros, con el pecho inflao de esperanza, viendo que la cosa está que arde.
Dónde y cuándo
Imagínate la escena: tempranito en la mañana, con el sol apenas asomándose, la gente iba caminando y de repente, ¡zas! Un cartelito en la Calle "Onelio Hernández", sin pedir permiso a nadie.
Otro por los alrededores del zoológico, y hasta cerca del Hospital Provincial "Antonio Luaces Iraola", donde más de uno estaba esperando una consulta o visitando un enfermo.
¡En pleno Ciego de Ávila, sin pena ni pudor! Los mensajes contra el régimen estaban ahí, a la vista de todo el mundo, causando un revuelo que pa’ qué te cuento.
Por qué importa
Esto no es un chismecito de lavadero, mi gente. Esto es serio porque demuestra que al cubano, por fin, se le está quitando el miedo de encima, y eso es una buena noticia.
Es la gente diciendo "¡ya basta!" a la escasez, a la represión y a todas esas cosas que nos tienen con el alma en un hilo. Cada cartel es un puntapié a la tranquilidad de los de arriba.
Además, es un empujón para que los de abajo sigan despertando. Cuando el pueblo empieza a hablar así, aunque sea en carteles, las cosas cambian.
Qué dicen las partes
Bueno, el gobierno, como siempre, se hizo el loco, pero no tanto. La Seguridad del Estado salió pitando desde que amaneció el sol, como si se les fuera la vida en ello.
Andaban como gallina sin cabeza, quitando los cartelitos y vigilando las calles como si Ciego de Ávila se fuera a levantar en armas de un minuto a otro. Puro corre corre y tensión.
Por otro lado, la gente de a pie, esa que anda con la lengua afuera buscando el pan, anda diciendo que "el miedo cambió de bando". Y yo les creo. Parece que el pánico lo tienen los otros ahora, ¿tú qué crees?
Qué viene ahora
Pues mira, esto es como la punta del iceberg, ¿sabes? Lo que pasó en Ciego de Ávila es solo una muestra de que el pueblo está inquieto.
La olla de presión está a punto de explotar, y ya se están viendo las primeras burbujas. Hay que estar al tanto, con las orejas bien paradas, porque cada cartel, cada susurro, cada gesto, por chiquito que sea, es un pasito más.
Es un paso hacia algo grande que se está cocinando en Cuba. La cosa está que arde, y esto no ha hecho más que empezar.