¡La Habana, que antes era maravilla, ahora está peor que vertedero y se cae a pedazos!
El corazón de La Habana, Centro Habana, se ha vuelto un desastre: basura por doquier, salideros infinitos y edificios a punto de colapsar. La gente está indignada y la ciudad maravilla huele a olvido.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas, porque la cosa está que arde! La Habana, esa que antes llamábamos la “ciudad maravilla”, ahora parece sacada de una película de terror, pero sin guion. El asunto es que en muchos barrios, la capital está hecha un basurero de primera, y no es un decir.
Imagínate calles con montañas de basura, salideros que hacen ríos donde no los había, y pa’ colmo, edificios que se caen a pedazos. Es un colapso urbano que nos está golpeando directo en la cara y, la verdad, es un trago amargo para el que vive el día a día.
Dónde y cuándo
Si quieres ver la radiografía del desastre, date una vuelta por Centro Habana. Allí, entre callejones estrechos y edificios que han visto de todo, los contenedores desbordados son el pan de cada día. Las esquinas se convierten en vertederos improvisados porque los camiones de Comunales brillan por su ausencia, a veces por semanas.
Bolsas rotas, restos de comida y escombros, todo mezclado bajo el sol, creando un olor que tumba para atrás y atrayendo a cuanto bicho se te ocurra. A eso súmale las tuberías viejas, los salideros que inundan las calles, mientras en las casas el agua es un lujo. Es la paradoja cubana: desperdicio afuera, sequía adentro.
Por qué importa
Esto no es un chismecito de balcón, mi gente. Esto le cae arriba a todo el mundo. Vivir entre basura y edificios que se desploman no es chiste; afecta la salud, el ánimo y la tranquilidad de cualquiera. La gente está estresada, enferma y con el miedo en el cuerpo, preguntándose qué día le tocará a su casa.
Mientras tanto, parece que las zonas turísticas tienen un tratamiento VIP, bien pintaditas y cuidadas, lo que hace que la gente de a pie sienta que los barrios populares están en el olvido. La Habana no solo está perdiendo su encanto, sino que sus habitantes están perdiendo su calidad de vida.
Qué dicen las partes
Los vecinos, ¡ah, los vecinos! Esos son los que gritan hasta por los codos. Denuncian que la recogida de basura es un chiste, que los salideros son eternos y que los derrumbes son cosa de todos los días. Muchos se quejan de la falta de inversión y de que nadie parece solucionar los problemas de raíz.
Por el lado de las autoridades, el silencio es a veces la respuesta más ruidosa, o promesas que no cuajan. La gente ve que la “ciudad maravilla” se ha convertido en un sinónimo de precariedad, y no hay quien les quite la razón.
Qué viene ahora
La verdad es que el panorama no pinta nada bien si las cosas siguen así. Centro Habana es un espejo de lo que pasa en toda la capital: una ciudad envejecida, con infraestructura pidiendo a gritos un cambio y recursos que no aparecen. Se necesita una inversión seria en todo: saneamiento, viviendas, redes de agua, ¡todo!
Mientras no haya un plan de verdad, la historia se repite: calles llenas de inmundicia y edificios al borde del colapso. Miles de habaneros seguirán viviendo con el corazón en la mano, esperando que la “maravilla” no se les caiga encima. ¡Así es la vida en La Habana hoy!