¡Funeral de cartón en Holguín! Funeraria echa el boche: "la gente se presta"
En Holguín, un entierro con ataúd de cartón desata polémica. La funeraria local culpa a "la gente" por improvisar, mientras la crisis de servicios funerarios sigue a flor de piel, dejando a todos con la boca abierta.
¿Qué pasó?
¡Oye esto pa’ que veas el revolico que se ha armado en Holguín! Imagínate que a un señor, después de tanto bregar en la vida, le tocó la hora de partir, pero el viaje final lo hizo en un ataúd de cartón. Sí, sí, como lo oyes. ¡De puro cartón!
Un video de la situación empezó a correr por las redes como pólvora, y la gente, claro, se puso a gritar en el balcón. La funeraria municipal de Holguín tuvo que salir a dar la cara, ¡y la respuesta que soltaron armó un escándalo mayor!
¿Dónde y cuándo?
Esto ocurrió allá por Velasco, un pueblito medio apartao de Holguín. La cosa fue de noche, en plena oscuridad, porque hasta la luz falló. La familia del finado, Salvador Martínez Almaguer, tuvo que enterrarlo casi a tientas, alumbrándose con linternas.
¡Ni carro fúnebre apareció! La escena, según los dolientes, fue un trago amargo, una vergüenza que nadie debería pasar. Fue un adiós humillante, sin la dignidad que se merece hasta el último de los cubanos.
¿Por qué importa?
Este bochinche no es solo por un ataúd; es por el dolor de la gente y por cómo andan los servicios aquí. A cualquiera le puede pasar esto, ¿me entiendes? No es solo el difunto, es la familia que sufre doble, es la falta de respeto a la memoria.
La historia de Salvador destapa la olla podrida de las funerarias en Cuba. Cuando la muerte llega, uno espera algo de paz, un poquito de alivio en medio del dolor, no tener que andar inventando una caja o cargar a mano al que se fue. Esto pone en jaque la idea de un entierro digno para todos, ¡y eso sí que da coraje!
¿Qué dicen las partes?
José Leyva, el coordinador de la funeraria de por allá, medio que quiso apagar el fuego. Dijo que sí, que hay problemas con los ataúdes y los carros. Que si la corriente se va, que si no hay gasolina, que si los camiones están pa’l arrastre. ¡Pura justificación!
Pero lo que de verdad encendió la mecha fue cuando el tipo soltó la perla: "hay gente que se presta para eso". ¡Así mismo! Como si la gente, en medio del dolor y la desesperación, eligiera un ataúd de cartón por gusto, en vez de ser porque el sistema no les da otra opción. ¡Imagínate el fresco!
¿Qué viene ahora?
La gente sigue con la boca abierta y las redes echando chispas. Esta historia, como otras tantas, va a seguir dando de qué hablar. No es un caso aislado, ¿sabes? Ya se han visto entierros improvisados y cuerpos transportados de cualquier forma por la escasez crónica.
Esto solo sube la temperatura al debate sobre el estado de los servicios funerarios en la isla. Veremos si este jaleo sirve para algo o si todo queda en otro cuento de la calle. Por ahora, el tema seguirá en la cola del pollo, en la guagua, y en cada esquina donde se reúna la gente con ganas de un buen bochinche.