¿¡El arroz más caro que el oro!? ¡Cuba en la olla con los precios!
Los precios de la comida en Cuba están por las nubes, dejando a las familias con el bolsillo vacío y la barriga gruñendo. ¡Un verdadero bochinche!
Qué pasó
¡Ay, mi gente! Esto es un bochinche que no tiene fin. Los precios de la comida en la isla están subiendo más rápido que la espuma de la cerveza mal tirada, y lo peor es que no paran.
La gente está viendo cómo el dinero se les esfuma de las manos y la barriga sigue sonando a tambor vacío. Arroz, viandas, carne... ¡todo es un lujo ahora!
Dónde y cuándo
Esto no es un chisme de una esquina, no. Esto está pasando en cada agromercado, en cada bodega, en cada casa de Cuba, especialmente en La Habana. Hablamos de hoy, de ayer, de todo el tiempo.
El arroz, por ejemplo, ya rompió la barrera de los 290 pesos la libra. ¿Tú te imaginas? ¡Es una locura que se siente en el aire, en las colas, en las miradas!
Por qué importa
¡Importa porque es la comida, caballero! Sin eso, no hay quien viva. Este encarecimiento significa que las familias tienen que hacer magia para poner algo en la mesa.
Significa que la canasta básica es un imposible para muchos, que hay que elegir entre una cosa y la otra, y que la preocupación es el plato principal en cada hogar.
Qué dicen las partes
Mira, por un lado, los números oficiales dicen que la inflación se "moderó" un poco a un 24% en febrero de 2025. ¿"Moderó"? ¡Ja! La gente en la calle se ríe con eso.
Porque en los mercados, donde uno pone la mano y el bolsillo, la cosa es bien diferente. Y ni hablar de que si no hay gasolina para mover la mercancía, pues ¿cómo van a bajar los precios?
Qué viene ahora
Pues, ¿qué te digo? La olla sigue hirviendo sin que nadie le quite la tapa. Con la crisis económica que no suelta, la escasez de combustible y los apagones, la presión sobre la mesa de los cubanos no tiene pinta de aflojar.
Hay que seguir viendo qué inventamos para comer, porque la seguridad alimentaria de la gente está más en el aire que un papalote sin soga. La vida sigue, pero el bolsillo... ese sí que está flaco.