¡Candela! Díaz-Canel va a hablar… ¿Será que nos trae agua bendita o más apagones?
Díaz-Canel, presidente de Cuba, anuncia discurso en medio de una crisis asfixiante con apagones, escasez y protestas. La gente espera más que palabras.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que te vayas de espalda! La noticia está que arde como sol de agosto: Miguel Díaz-Canel, el presidente, se va a plantar ante las cámaras para soltar la lengua. Es un discurso de esos que pegan al televisor, o a la radio si hay luz.
La cosa está que hierve. El país anda patas arriba, y todo el mundo tiene la misma pregunta: "¿Y ahora qué dirá?". Es la comidilla de todas las esquinas, créeme.
Dónde y cuándo
Apúntalo bien: este jueves, cinco de febrero de dos mil veintiséis, a las diez de la mañana en punto. La transmisión será por radio, televisión nacional y hasta por el canal de YouTube de la Presidencia.
Imagina la escena: el país completo, o al menos los que tengan corriente, pegados a la pantalla. Todo esto en medio de un calor sofocante, no solo del ambiente, sino del bochinche y la tensión que se respira.
Por qué importa
¡Porque nos importa a todos, mi gente! Esto no es una película; es la vida real que nos ha puesto a sudar la gota gorda. Los apagones nos tienen fritos, las neveras vacías, y buscar pan es una odisea. La guagua no viene, la gente se va del país.
La plata no alcanza ni para una cola de pollo. Este discurso, para bien o para mal, podría ser un termómetro de la fiebre nacional. La gente espera oír algo que no sea más de lo mismo.
Qué dicen las partes
Por un lado, la cosa oficial siempre apunta al bloqueo, la pandemia y cómo está el mundo de complicado. Son argumentos que ya nos sabemos de memoria, como el Ave María. Es la misma cantaleta que suena en cada intervención.
Pero la gente de a pie, la que suda la camisa en la calle, dice que ya está buena de cuentos. Quieren soluciones, no excusas. Se preguntan por qué no hay autocrítica, por qué no se cambia lo que no funciona. Es un chismecito que se oye en el balcón: ¿hasta cuándo lo mismo?
Qué viene ahora
Ahora toca esperar y ver qué trae la marea. ¿Será un jarro de agua fría o alguna esperanza de cartón? La atención estará puesta en cada palabra. No es cuestión de adivinar, sino de observar si el discurso se baja de la nube de la retórica y aterriza en la cruda realidad que vivimos.
¿Habrá alguna movida nueva, un plan diferente, o simplemente más resistencia y sacrificio? El aire está preñado de incertidumbre. El pueblo cubano, con su resistencia de acero, sigue con el ojo avizor, esperando a ver si esta vez nos cuentan algo distinto.