¡Candela! Díaz-Canel soltó la lengua, pero las soluciones... ¿pa' cuándo?

El presidente cubano, Díaz-Canel, volvió a culpar a EE.UU. de los problemas de la isla, sin ofrecer soluciones reales ni autocrítica, dejando a muchos con las ganas de un cambio.

¿Qué pasó?

¡Ay, mi gente! Se armó el revuelo porque Díaz-Canel se plantó ante la prensa, pero la cosa no fue como muchos esperaban. Los que tenían un hilito de fe en que iba a soltar algo nuevo, algo de autocrítica o una señal para EE.UU., se quedaron con las ganas.

Al final, fue más de lo mismo: el mismo discurso de siempre, las culpas pa' afuera y ni una sola solución fresca para la candela que estamos pasando. ¡El libreto viejo otra vez!

¿Dónde y cuándo fue el show?

Este "intercambio periodístico", como le dicen, fue un jueves 5 de febrero de 2026. No esperen ver ahí a los de la prensa independiente ni a los extranjeros que meten el dedo en la llaga.

Allí estaban los de siempre, los amiguitos de Rusia y China, y la prensa nuestra que solo aplaude. Todo bien ensayado, sin preguntas que incomodaran, como una obra de teatro con un guion ya sabido de memoria.

¿Por qué esto nos pica?

¡Esto nos pica porque vivimos en carne propia la realidad, mi hermano! Mientras el país se nos desbarata con apagones que no terminan, la nevera vacía y la medicina perdida, el hombre dice que no pasa nada.

El cuento de la "resistencia creativa" ya no llena la barriga ni prende el bombillo. La gente está harta de excusas y necesita respuestas de verdad, porque la vida aquí se pone cada día más dura y sin freno.

¿Qué soltaron por ahí?

Díaz-Canel, sin pestañear, le echó la culpa a Estados Unidos de todos los males: la miseria, la economía por el suelo, la energía que no llega. Ni una palabra de los errores de casa, de la mala administración que arrastramos hace años.

También defendió a Venezuela con uñas y dientes, y hasta habló de un "secuestro" de Maduro. Eso sí, los únicos que lo apoyan de verdad, según él, son Rusia y China. ¡Como si eso fuera a resolver la cola del pollo!

¿Y ahora qué se espera?

Pues por lo que se vio, el gobierno no piensa cambiar de rumbo, ¡ni soñando! La crisis va a seguir apretando y el discurso de "estado de guerra" solo sirve para meter más miedo y apretar las tuercas.

En vez de hablar de paz o de arreglar las cosas, siguen con el mismo cuento del enemigo de afuera. Parece que estamos condenados a seguir escuchando lo mismo mientras la situación de la gente, bueno, ya usted sabe cómo va.

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