¡Bochinche diplomático! ¿El que desprecia los frijoles gringos con la familia en la Yuma?
Un diplomático cubano le echó un jarro de agua fría a la ayuda humanitaria de EE.UU., justo cuando su familia vive allá. ¡Tremendo descaro!
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas el papelazo que armó un alto funcionario cubano! Imagínate que Carlos Fernández de Cossío, de esos que andan por el mundo con la corbata, salió diciendo que la ayuda humanitaria de Estados Unidos para el oriente de Cuba era “un poco de frijoles, arroz y unas laticas”.
Sí, como lo oyes. Le restó importancia a los víveres que buscan aliviar el hambre de la gente en plena crisis, ¡mientras la casa se le cae a pedazos por la falta de comida y energía!
Dónde y cuándo
Este bochinche se armó a principios de febrero de 2026, cuando la cosa en las provincias orientales de Cuba está candela pura. Con apagones que no paran y la barriga chillando, cualquier ayuda es bienvenida. Pero el señor Fernández de Cossío, desde su estrado, parece que vive en otro planeta.
El periodista Mario Pentón fue quien soltó el chisme gordo, dejando claro que el desdén del diplomático choca de frente con la realidad de las colas y la escasez. ¡Como si la gente no supiera lo que es pasar trabajo!
Por qué importa
Esto importa, ¡y mucho! Porque muestra la doble moral que nos tiene fritos a todos. Mientras la gente de a pie sufre por la falta de todo, con apagones eternos y la olla vacía, un señor de gobierno se da el lujo de despreciar la poca ayuda que llega.
Lo más pica que esto viene de alguien cuya familia, ¡sí, su familia!, vive cómodamente en la misma "Yuma" que ahora critica. ¿A quién le cae arriba? A los más vulnerables, a los que de verdad necesitan esos frijoles y ese arroz para subsistir día a día.
Qué dicen las partes
Según Mario Pentón, la gente está que trina, especialmente la diáspora cubana y los que desde aquí ven la cosa clara. Se habla de hipocresía del gobierno, que no garantiza ni lo básico para su pueblo, pero se llena la boca con discursos de resistencia mientras la gente pasa hambre.
El régimen, por su lado, mantiene su discurso de “guerra económica despiadada” para justificar la escasez, como si ellos mismos no tuvieran vela en este entierro. Pero la calle murmura que es una estrategia para controlar a la gente y que nadie levante cabeza.
Qué viene ahora
Ahora, lo que viene es más de lo mismo si la cosa no cambia. La controversia sigue encendida y el debate sobre la doble moral de algunos funcionarios está en boca de todos. Seguramente el gobierno intentará bajarle el tono al asunto, pero el daño ya está hecho.
Hay que seguir viendo cómo esta postura afecta la moral del pueblo y si de verdad se atreven a rechazar esa ayuda que tanto se necesita. Porque una cosa es la diplomacia de salón y otra muy distinta es la olla vacía en casa.