¡Bochinche celestial! Obispos cubanos varados en la isla por el petróleo

¡Imagínate! Los obispos cubanos no pudieron ir al Vaticano. La visita se canceló porque la isla se quedó sin gasolina. ¡Tremendo bochinche y la gente hablando en cada esquina!

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas, que es de no creer. Imagínate que los obispos de Cuba, esos mismos que cada cinco años le dan su visita al Papa en el Vaticano, pues esta vez se quedaron con los pasajes hechos y las maletas a medio empacar. ¡Sí, mi gente, la visita "ad limina" de febrero se fue al garete!

¿Y por qué, me preguntarás tú? Prepárate para el bochinche: ¡se canceló porque no hay con qué volar! La aviación civil en la isla anda a media máquina, con el tanque vacío, y no hubo manera de que los hombres de fe llegaran a Roma.

Dónde y cuándo

Esto pasó aquí mismo, en la Cuba de nuestros amores, justo cuando ya estábamos llegando a mediados de febrero de 2026. La visita con el mismísimo papa León XIV estaba puesta del 16 al 20, con audiencia y todo. Pero nada, desde allá, del propio Vaticano, soltaron la noticia: "las condiciones actuales no lo permiten", dijeron.

Todo esto, por supuesto, con el telón de fondo de una Habana calurosa y un país enredado en sus problemas. La tensión se sentía en el aire, como cuando se va a armar la bronca pero nadie sabe dónde.

Por qué importa

¡Esto importa un montón, mi socio! Primero, porque demuestra que la cosa con el combustible está peor de lo que se canta por ahí. Si ni los obispos pueden viajar, ¿qué queda para el guajiro de a pie o para el que necesita mover una carga?

Además, la visita al Papa es algo importante para la Iglesia y para la imagen de Cuba en el mundo. Que se caiga un encuentro así, es como un golpe bajo, una señal de que la situación no es un juego de niños. La gente lo comenta, lo mastica y se preocupa, porque es un síntoma más de que la cuerda está tensa.

Qué dicen las partes

Pues mira, por un lado, las fuentes del Vaticano confirmaron la cancelación, diciendo que "las condiciones no lo permiten". El propio papa León XIV, a principios de febrero, ya había soltado su preocupación por cómo andan las tensiones entre Cuba y los Estados Unidos.

Desde la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, los que iban a viajar, ya habían dicho que estaban "profundamente preocupados" por la economía del país. Hablaron de la necesidad de diálogo y de cambios, porque Cuba necesita soluciones, no más dolores de cabeza.

Todo esto mientras el presidente Donald Trump sigue con sus aranceles, apretando más la tuerca del petróleo y complicando el panorama para la isla.

Qué viene ahora

Ahora, la pregunta del millón es qué va a pasar. Con los obispos en tierra y la escasez de combustible haciendo de las suyas, la crisis en la isla se pone más fea. Seguimos con el Producto Interno Bruto por el piso, sin cosas en las tiendas, los apagones que no te dejan dormir y los precios por las nubes.

La gente sigue buscando salir de la isla como sea, y la movilidad, hasta para los religiosos, se pone difícil.

Hay que estar pendientes, porque esta historia del combustible tiene a Cuba en un aprieto que no es juego. El diálogo y los cambios que piden los obispos, ahora mismo, parecen más urgentes que nunca.

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