¡Ay, Padrino! ¿Se te aguó la fiesta con la visita gringa?

El ministro Padrino López confesó que no había forma de enfrentar a los gringos cuando se llevaron a Maduro. ¡Un bochinche de avión y vergüenza!

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas, que la verdad es como el chisme: aunque la escondas, siempre sale a flote. Resulta que el mismísimo Vladimir Padrino López, el ministro de Defensa de Venezuela, soltó la sopa. Dijo, con la voz un poco más baja de lo normal, que sí, que era "inviable" intentar defenderse cuando los americanos se llevaron al presidente Nicolás Maduro y a la primera dama, Cilia Flores, directico pa' Nueva York. Como quien dice: ¡game over!

La confesión es un trago amargo para la retórica de resistencia que tanto pregonaba. Padrino, que antes echaba candela por la boca, ahora admite que sus aviones eran como mosquitos frente a un huracán gringo. La sorpresa fue mayúscula, porque nadie esperaba que se le escapara semejante verdad en público.

Dónde y cuándo

Esta revelación que dejó a más de uno con la boca abierta, llegó desde la sala de telepresencia del Comando Estratégico Operacional en Caracas. Era un jueves, el 5 de febrero de 2026, cuando el señor Padrino se plantó frente a las cámaras y, de repente, se le aflojó la lengua. La operación "Absolute Resolve", donde se llevaron a Maduro, había sido el 3 de enero, así que la cosa ya venía calentita.

Dicen que más de 150 aeronaves americanas, como una bandada de halcones, se pasearon por el cielo venezolano. Imagínate el ruido, la tensión en el ambiente. El calor de Caracas, pero con un frío en el estómago de los que sabían que el asunto iba en serio y no había chance de réplica.

Por qué importa

¿Por qué esto es más importante que el último chisme de la esquina? Porque esta confesión de Padrino es un baldazo de agua fría para la imagen de invencibilidad que el régimen chavista ha estado vendiendo por años. Si el ministro admite que sus fuerzas estaban de manos atadas, ¿qué queda de la supuesta resistencia armada y la soberanía inquebrantable?

Esto no es solo una noticia; es un puñetazo en el ego militar de Venezuela y una confirmación de la supremacía gringa en la región. Afecta directamente la moral de la tropa y la credibilidad de los líderes que juraron defender la patria a toda costa. La gente ahora se pregunta: ¿tantos discursos para qué, si al final no se pudo hacer nada?

Qué dicen las partes

Padrino López, con un tono que mezclaba resignación y realismo, dijo que haber mandado a los pilotos venezolanos a enfrentar a los americanos era "mandar a la muerte y al suicidio". O sea, que no había chance. Los gringos, por su parte, le pusieron un nombre bien pomposo a la operación: "Absolute Resolve", y la presentaron como un ejemplo de su capacidad militar y un golpe decisivo contra el narcoterrorismo y la corrupción que le achacan a Maduro.

En meses anteriores, Padrino era puro músculo verbal, desafiando a Washington. Ahora, su cambio de discurso es un testimonio del impacto real de la operación. Es el clásico cuento donde uno grita mucho, pero el otro trae la puntería afinada y el arsenal completo.

Qué viene ahora

Bueno, y ahora, ¿qué se espera en esta novela tropical? Con esta confesión pública, se pone en tela de juicio no solo la capacidad de defensa de Venezuela, sino también la narrativa oficial de fortaleza. La gente se quedará mirando si esta transparencia a la fuerza trae alguna consecuencia interna o si la retórica simplemente se ajusta a la nueva realidad.

La bola está en el aire. Hay que ver cómo digieren esta verdad amarga los aliados del chavismo y qué movimientos hace ahora la Casa Blanca después de este 'golpe maestro'. Lo único seguro es que el tablero político regional se ha movido, y la capacidad militar de cada cual está ahora más clara que el agua de río.

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