¡Ay, mi madre! ¿¡Trump con chismecitos secretos y echándole flores a los cubanos!?
Trump asegura que hay conversaciones con Cuba y agradece el voto cubanoamericano, mientras La Habana niega diálogo formal. Un bochinche que pone a pensar a la gente.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas el tremendo enredo que se ha armado! El mismísimo presidente Donald Trump, como si nada, anda soltando por ahí que su gente está en chismecitos con el Gobierno cubano. Y no solo eso, ¡sino que también le echó un piropo público a los cubanoamericanos por su voto!
Pero la cosa no termina ahí. Mientras el yuma suelta la lengua, desde La Habana, el vicecanciller dice que de eso nada, monada. Que sí, que hay conversaciones, pero que de diálogo formal, ¡cero! ¡Un lío de los buenos, como para el noticiero de la esquina!
Dónde y cuándo
Esta bomba la soltó Trump en una entrevista con el periodista Tom Llamas, pero ya venía pregonándolo desde hace días, ¡como cuatro veces! Estamos hablando de febrero de 2026, un momento donde todo el mundo mira con lupa cada movimiento.
Así que, mientras aquí se calienta el café, en Washington y en la mismísima Habana se oyen los murmullos, el runrún de este ir y venir de palabras que nadie termina de entender. Parece que la gente está con la oreja pegada a la radio, esperando a ver qué será lo próximo.
Por qué importa
¿Y por qué nos interesa este bochinche? ¡Coño, porque es la relación entre los dos vecinos, el gato y el ratón de siempre! Las palabras de Trump podrían significar un cambio en la manera de ver la Isla, en esas restricciones que le amargan la vida a tanta gente.
Imagínate, que si los viajes, que si las remesas, que si la familia… Esto toca directo el bolsillo y el corazón de muchos cubanos, tanto los de aquí como los de allá. Es un notición que no se queda en el periódico, ¡sino que baja a la calle y se mete en la cocina de cada cual!
Qué dicen las partes
Por un lado, tenemos a Trump, que insiste: “Estamos hablando con Cuba”. Dice que los cubanoamericanos fueron clave para que él llegara a la silla grande, y hasta insinuó que quizás pronto puedan volver a visitar la Isla sin tanto rollo. Dice que llevan años esperando esto, ¡y que ahora sí se viene!
Pero por el otro, desde La Habana, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío le baja dos y dice: “No, no, espere un momento”. Admite que hay “conversaciones regulares” sobre cositas puntuales, pero que de un diálogo formal, ¡nada de nada! Eso sí, que están abiertos a hablar, pero con respeto y de igual a igual, ¡como debe ser!
Qué viene ahora
Entonces, ¿qué podemos esperar de este tira y encoge? Pues la bola está en el aire, mi gente. La gente se pregunta si de verdad hay un cambio de rumbo en la política gringa, o si es puro bla-bla para contentar a los votantes.
Lo único claro es que hay que seguir con los ojos bien abiertos. La cuerda entre Washington y La Habana siempre ha sido tensa, y este nuevo capítulo promete más chismes, más especulaciones y, quién sabe, quizás hasta alguna sorpresa. ¡Esto no se acaba hasta que se acaba!