¡Ay, mi madre! Hoteleras españolas, ¡la cosa está que arde en Cuba!

Las grandes cadenas hoteleras de España están viendo sus negocios en Cuba desplomarse, atrapadas en un país con la economía en ruinas y sin salida aparente.

Qué pasó

Esto es pa' sentarse y no creerlo, mi gente. La situación en Cuba está que arde, y no precisamente por el calor del trópico. Se han cerrado los aeropuertos internacionales al repostaje de combustible.

Sí, escuchaste bien: ¡no hay ni pa' la gasolina de los aviones! Esto no es un simple mal rato, no, es la señal más clara de que la cosa se fue a pique.

Con este desastre, las grandes cadenas hoteleras españolas, las que se llenaban la boca hablando de "inversión a largo plazo", se están hundiendo con el barco. Están más atrapadas que guayabita en almíbar, y ahora la pregunta es: ¿quién las saca de este lío?

Dónde y cuándo

Esto está pasando ahora mismo, en la Cuba de hoy. En todos los rincones donde esas hoteleras tienen sus resorts de lujo, desde Varadero hasta La Habana, la gente lo está viendo.

Hoteles de cinco estrellas rodeados de una miseria que espanta y que no puede taparse con la toalla más fina. La situación viene de la mano con la desaparición del petróleo venezolano, ese que nos tenía en una burbuja.

Suma a eso las sanciones de Estados Unidos que le apretaron las tuercas al régimen, y ya tenemos el caldo de cultivo perfecto para este desmadre.

Por qué importa

Esto importa, y mucho, porque no es solo el negocio de cuatro ricachones. Aquí hablamos de miles de trabajadores cubanos que siempre han recibido una miseria mientras sus salarios pasaban por las manos de GAESA, el conglomerado militar que controla el turismo en la Isla.

¿Te imaginas trabajar en un hotel de lujo y no poder comprar ni un cartón de huevos con lo que ganas? Además, estas empresas se la dan de "responsables" en Europa, con sus discursos de sostenibilidad y ética, pero aquí en Cuba apoyan un sistema que viola todos los derechos laborales. La hipocresía es tan grande que no cabe ni en el lobby del hotel más espacioso.

La verdad es que la ilusión de un "futuro prometedor" en Cuba para los inversionistas extranjeros se ha ido al garete, dejando al descubierto la cruda realidad de un modelo que no funciona y que afecta a todos.

Qué dicen las partes

Las hoteleras como Meliá e Iberostar, que antes hablaban de una inversión "estratégica", ahora se muerden la lengua. Intentan justificar lo injustificable, diciendo que están "optimizando recursos" cuando en verdad están cerrando hoteles y metiendo a los pocos turistas en los que quedan abiertos. Eso no es optimizar, ¡eso es tratar de salvar lo que se pueda del naufragio!

El régimen, por su parte, calla y otorga, o mejor dicho, calla y aprieta. No hay solución a la vista, solo más control y represión mientras el país se desangra. Y por encima de todo, está la famosa Ley Helms-Burton que les pende de la cabeza, como una guillotina, por operar en propiedades que fueron confiscadas.

Qué viene ahora

Lo que se ve venir no es bonito, mi gente. No es una retirada con honores, sino más bien una agonía larga y silenciosa. Veremos cierres de hoteles sin mucho bombo, inversiones que se congelan y una presencia cada vez más de adorno, como la flor que se marchita en un jarrón vacío.

Mientras Cuba siga agarrada a este modelo político y económico que la tiene de rodillas, no hay quien la salve. Las hoteleras se hunden, y lo peor es que se llevan consigo la poca credibilidad que les quedaba en este viaje sin retorno.

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