¡Ay, mi madre! Cuba con la mano estirada: ¿Quién le presta un caldero de arroz?

La situación en Cuba está que arde. El gobierno salió corriendo a pedirle un empujón a Rusia, China y Vietnam, buscando arroz y petróleo para aguantar el golpe.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas! El gobierno de la isla anda en un corre-corre diplomático, buscando apoyo donde sea. La soga al cuello aprieta con la crisis energética y la presión de los gringos.

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla se fue de gira relámpago, sin avisar mucho. La misión es clara: buscar un ‘salvavidas’ de arroz y petróleo en Rusia, China y Vietnam. La situación está más enredada que la madeja de mi abuela.

Dónde y cuándo

Este trote se dio en los últimos días. El canciller primero fue a Vietnam, luego habló por teléfono con los rusos, y el plato fuerte fue en China. Se está buscando ayuda en los amigos de siempre.

No fue solo él. En la delegación iba hasta el general Roberto Legrá, jefe de las Fuerzas Armadas, y un viceministro de Comercio. Eso significa que la cosa va más allá del ‘bla bla bla’ diplomático; es un asunto serio.

Por qué importa

Esto importa porque cuando los de arriba salen a pedir así, con el plato en la mano, es que la candela está ardiendo de verdad en la calle. Es la señal de que la falta de combustible y comida ya no da más tregua.

Si no encuentran esa ‘manito’ de afuera, el desbalance económico golpea directo al bolsillo y al estómago de la gente de a pie. Es un ‘SOS’ para que la isla no se apague.

Qué dicen las partes

Por aquí, los oficiales dicen que “el cerco yanqui” es el culpable. Cuentan que Washington aprieta y que Venezuela, el del petróleo, ya no está para muchos envíos.

Los vietnamitas prometieron ayudar “dentro de sus capacidades”. Los rusos dicen que no les gustan las presiones y están “preocupados”. Y China, el peso pesado, ya soltó un paquete con plata y 60 mil toneladas de arroz, ¡tremendo apoyo!

Qué viene ahora

Ahora toca esperar a ver si esta ‘gira de apuro’ da los resultados esperados. La idea es que estas ayudas sirvan de ‘salvavidas’ y le den un respiro a la situación, que está más tensa que cuerda de guitarra vieja.

Hay que estar al tanto de cómo se distribuyen esas ayudas y si logran ‘taparle un hueco’ a la crisis por un tiempo. Esto es como un juego de ajedrez, donde cada movimiento cuenta y el pueblo, como siempre, mirando desde el balcón.

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