¡Argentinita en Cuba: ¿Burbuja de jabón o realidad cruda?!

Una joven argentina relata su experiencia turística en Cuba, contrastando una "burbuja" hotelera con la escasez real, provocando debate sobre la situación de la isla para visitantes.

Qué pasó

¡Ay, mi gente, prepárense para el chismecito caliente que nos trae una muchacha argentina! Resulta que Iarita Curti, una piba con su TikTok, se fue de viaje pa’ Cuba. Y no fue un viaje cualquiera, no. Fue justo después del bochinche que armó el gobierno de su país, allá en Argentina, diciendo que aquí la cosa está pelúa y que era mejor evitar la isla por la escasez de productos básicos. ¡Imagínense el revuelo!

Pero Iarita, con tremenda chispa, no se quedó callada. Decidió subir un video a su cuenta (@iaritacurti) que tituló con una pregunta que a muchos les pica la curiosidad: “¿Viajar o no viajar a Cuba siendo argentino?”. La idea de ella no era dar una recomendación directa, de esas que te atan de manos, sino más bien soltar la lengua y contar lo que ella vivió, sin pelos en la misma, durante su estadía en Varadero. Era su verdad, su pedacito de realidad, pa’ que cada cual, como se dice en buen cubano, "sacara sus propias conclusiones" y no se dejara llevar solo por lo que se oye por ahí.

Ella quería dejar claro que no era ni fiscal ni defensora, solo una viajera compartiendo su experiencia. Y con eso, armó un debate que ya verán, ¡es pa’ sentarse con un cafecito a escuchar!

Dónde y cuándo

Este novelón se desenvolvió en Varadero, ese pedacito de paraíso que muchos tienen en la mente cuando piensan en Cuba, con sus playas de arenas blancas y agua cristalina. La historia, o más bien el relato de Iarita, salió a la luz pública por allá a principios de febrero de 2026. Es importante ponerle fecha, porque ya sabemos que en esta vida, y más en Cuba, la situación puede cambiar de un día para otro, ¡como el tiempo!

El contexto, como ya les conté, no era cualquier cosa. Su gobierno en Argentina había lanzado un comunicado que no era precisamente una invitación a la fiesta. Recomendaban a sus ciudadanos pensárselo dos veces antes de venir a la Mayor de las Antillas por los problemas de escasez. Así que, con ese telón de fondo, Iarita, con su celular en mano, se puso a grabar y a contar desde lo que ella llamó la "burbuja" de su hotel.

Se trataba de un relato fresco, contado al calor de la experiencia, en un lugar donde la mayoría de los turistas, al parecer, viven una realidad paralela a la de los cubanos de a pie. Ella estuvo por varios días, inmersa en esa atmósfera de "todo incluido", que para muchos es el verdadero escape.

Por qué importa

¡Ay, mi gente, esto importa, y mucho! Y no es solo por el chisme, no. Es porque la experiencia de Iarita Curti, sin quererlo, destapó una olla de grillos tremenda. Puso sobre la mesa, de manera cruda y directa, el eterno debate: ¿Cuba es para el turista una cosa bien diferente a lo que vive el cubano de a pie? ¿Hay una doble cara, una para la foto de Instagram y otra para el día a día con el que luchamos?

La historia de esta muchacha argentina toca la fibra de muchos. Por un lado, están los que defienden la belleza de la isla y su gente, a pesar de las dificultades. Por otro, están los que sienten que estas visiones "desde la burbuja" minimizan la realidad dura y la lucha diaria de la población. No es solo un video, es un termómetro de la percepción internacional sobre Cuba y de cómo el turismo, que tanto se necesita, se relaciona con el contexto social y económico.

Además, para los posibles viajeros, su testimonio sirve como una especie de "radio bemba" moderna, una guía no oficial para entender qué esperar si se aventuran a visitar la isla en estos tiempos. La gente está hablando de esto en las colas, en las esquinas, y hasta en el balcón, ¡así que es un tema que no se puede ignorar!

Qué dicen las partes

Pues miren, en este bochinche hay varias voces que resuenan. La principal, claro, es la de la piba, Iarita. Ella fue bastante clara al decir que en su hotel, en Varadero, no le faltó ni la comida ni el agua, aunque sí reconoció que la variedad era menor que en un "all inclusive" de Punta Cana. Dijo que el servicio, dentro de lo esperado, fue correcto. ¡Ah!, y para los prevenidos, contó que llevó sus medicinas desde Argentina "por precaución", sin tener problema alguno para meterlas al país. Esos son detalles importantes para quien esté pensando en venir.

Pero ojo, que la cosa no termina ahí. Nuestra amiga argentina, aunque en su burbuja hotelera, no se quedó con los ojos vendados. Un muchacho que trabaja en el hotel, con toda la confianza del mundo, le chismoteó que la gasolina es un dolor de cabeza, una verdadera lucha diaria para la gente. "Están complicados por la falta de gasolina. Comparten transporte para venir a trabajar", le dijo. ¡Imagínense el sacrificio! Y eso, según Iarita, significa que si uno quiere salir de excursión o moverse mucho fuera del hotel, puede encontrarse con limitaciones.

Sobre la política, dice que en la "burbuja" del hotel no se habla mucho del tema. "Si preguntas, te comentan algo, pero no es un tema que se toque constantemente", afirmó. Es como si el hotel fuera una especie de zona franca de la realidad cubana. Y claro, todo este cuento generó un revuelo tremendo en las redes. Unos agradecieron la "sinceridad" de la muchacha. Otros, con el fuego en los ojos, criticaron su "visión de burbuja", sin ver la verdadera Cuba. Hubo quien hasta advirtió: "Si te pasa algo allá, no están en condiciones de atenderte". Pero también hubo quienes, más calmados, coincidieron con su enfoque, diciendo que "Cuba es un país hermoso, pero hoy hay que viajar con cautela". ¡Un verdadero dime y direte!

Qué viene ahora

Ahora, la pelota sigue rodando, y el debate que abrió Iarita está más vivo que nunca. El video quedó ahí, como un espejo donde cada cual ve lo que quiere, o lo que le conviene. Los que piensen en venir a Cuba, quizás lo hagan con la antena más parada, sabiendo que la experiencia de un hotel “todo incluido” es una cosa, y la de la calle, la del cubano que se la inventa cada día, es otra muy diferente. No es para asustar a nadie, sino para ir con los ojos bien abiertos.

El testimonio de esta piba, a fin de cuentas, subraya que la situación en la isla es compleja, con claroscuros. Y aunque ella, al final, reafirmó su cariño por Cuba y dijo que "no se pierdan de conocer Cuba, más allá de todo", también dejó claro, con mucha sabiduría, que "mi experiencia fue buena, pero cada uno tiene la suya". Y, como si fuera poco, remató diciendo que la situación aquí puede cambiar de un día para otro, ¡como el tiempo en abril! Así que, ¡a seguir viendo cómo se cuece esta novela, mi gente, que esto tiene tela por donde cortar!

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