¡Alerta en Cuba! ¡El Yanqui que Anda a Pata y Revuelve el Hormiguero!
El embajador Mike Hammer está causando revuelo en Cuba, ¡repartiendo respeto por donde pisa! La gente lo quiere y el régimen no sabe dónde meterse con sus "actos de repudio" fallidos. ¡Esto se puso bueno!
Qué pasó
El embajador de los Estados Unidos, ese tal Mike Hammer, parece que no vino a pasear ni a meterse en burbujas de cristal. ¡No, señor! Este yanqui anda por la calle, con la gente de a pie, escuchando el bochinche de verdad.
Resulta que en vez de esconderse, el hombre se está fajando con la realidad cubana. Lejos de los discursos vacíos, se sienta con la gente que sufre los apagones eternos y que no tiene qué poner en la mesa. ¡Un descaro, diría yo!
Dónde y cuándo
Esto no es chisme de la capital, no. El hombre ha estado dando la vuelta por Camagüey, por Trinidad, por Ciego de Ávila. Imagínate el ambiente: el calor apretando, la gente aglomerada, y de repente, ¡zas!, aparece el embajador.
Y lo más sabroso es que lo hace desafiando a las turbas esas que mandan "desde arriba" para que le griten lo que sea. Es como una película, pero en la vida real y con aroma a café colado de mañanita.
Por qué importa
¡Ay, mamá, esto importa y mucho! Porque lo que está haciendo este embajador le cae como un cubo de agua fría al régimen. La gente ya no se traga el cuento de que el "yanqui" es el enemigo.
Al contrario, ven en Hammer a alguien que no tiene miedo, que no se arrodilla ante las amenazas y que sigue adelante, aunque lo intenten emboscar con un "acto de repudio". Ese valor está despertando algo en el pueblo, ¡algo peligroso para los de arriba!
Qué dicen las partes
Bueno, por un lado, el régimen está en un ataque de nervios. Dicen que esos "actos de repudio" son "espontáneos", pero todo el mundo sabe que están más coreografiados que un musical de Broadway. Llaman "asesino" y "gusano" a un hombre que solo escucha.
Por el otro, el pueblo, en silencio o a veces no tan en silencio, está diciendo otra cosa con la mirada. Ven desesperación en los que mandan. Cada grito organizado, cada detención previa a un encuentro, solo hace que más cubanos piensen: "¿Si tanto les asusta este hombre, será que algo bueno trae?".
Qué viene ahora
La bola está en el aire, mi gente. Lo que está claro es que el camino se pone caliente. El régimen va a seguir apretando, con más detenciones y más shows para intentar tapar el sol con un dedo.
Pero también es evidente que cada vez más cubanos están abriendo los ojos. El respeto que se ha ganado Hammer es algo que no se compra ni se fabrica. Hay que seguir de cerca cómo esta chispa, que empezó con un gringo "pateando calle", termina encendiendo la pradera. ¡Esto no se apaga fácil!