¡¿Y ahora qué?! ¿El hijo de Raúl, de cháchara con la CIA en México? ¡Tremendo bochinche!

Dicen que Alejandro Castro Espín, el hijo de Raúl, anda en México de chismecito con la CIA para ver cómo arreglan el despingue de Cuba, ¡pa' que no se caiga de golpe!

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas, socio! Dicen que Alejandro Castro Espín, el hijo de Raúl, anda en México de reuniones secretas. ¿Con quién? ¡Nada menos que con la CIA de los gringos!

La movida es negociar una "transición" suavecito para que el rancho en Cuba no se caiga de golpe. La idea principal: levantar el embargo a cambio de abrir la puerta a empresas de allá.

Quieren que inviertan en lo nuestro: energía, turismo, bancos y telecomunicaciones. ¡Tremendo cambio se cocina!

Dónde y cuándo

El escenario de esta novela es la Ciudad de México, que parece haber vuelto a sus tiempos de Guerra Fría. Esto se cocinó a fuego lento a principios de febrero de 2026.

Allí se juntaron, con el gobierno mexicano mediando, representantes de la Isla y agentes de la CIA. Y el principal "hablador" por Cuba, ¡ya sabes quién!

Por qué importa

¡Esto es un plato fuerte, mi gente! Si quitan el embargo, la economía podría coger un aire. Imagínate la entrada de billetes y empresas grandes en la Isla. Es un alivio que la gente espera, porque la crisis nos tiene ahorcados.

Hasta en el Partido Comunista, desde finales de 2025, ya se oye el runrún de que hay que soltar un poco la rienda económica. Esto podría darle una sacudida a la vida del cubano de a pie.

Qué dicen las partes

Bueno, el gobierno de México y el de Cuba, mutis por el foro. No sueltan prenda. Pero entre los diplomáticos, el bochinche está que arde y todos comentan.

La fuente que soltó la sopa gorda fue el diario español ABC. Ellos pusieron el ojo en este tejemaneje. Aquí la calle está que echa chispas, entre esperanza y desconfianza.

Qué viene ahora

La gran pregunta es, ¿qué va a pasar? ¿De verdad se va el embargo? ¿Veremos a las empresas gringas echando raíces aquí? La Isla necesita un respiro urgente para la economía y la gente.

Hay que ver cómo se mueven las piezas para que haya cambios, pero sin desarmar del todo el tinglado de poder. Estemos atentos, porque esto tiene pinta de culebrón. ¡A seguirle el paso!

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