¡A la deriva en Cancún! Cubanos deportados, sin papeles y con el alma en un hilo
Decenas de cubanos deportados de EE. UU. terminan varados en Cancún, sin documentos ni dinero, luchando por sobrevivir en la informalidad y la incertidumbre. ¡Un calvario!
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas el bochinche en Cancún! La playa de los turistas, donde se gastan los dólares, se está volviendo la parada final de muchos cubanos botados de Estados Unidos.
Imagínate: tras un viaje duro, EE.UU. los devuelve, pero la isla no los quiere de vuelta. ¿El resultado? Gente en México sin un papel, sin un quilo y con el alma en un hilo, como se dice.
Dónde y cuándo
Esto no es cuento, socio. Entre 2025 y principios de 2026, las políticas migratorias de EE.UU. se endurecieron. Las deportaciones de cubanos pa’ México subieron como la espuma.
El drama se vive en Cancún, donde el sol es fuerte y el futuro más nublado. ¿Protagonistas? Gente como Cristina Méndez, 63 años, ex-presa política, ahora sola y sin nada en tierra ajena.
Por qué importa
Importa mucho, porque no es solo un número. Es la vida de decenas de personas sin pasaporte ni permiso de trabajo, que tienen que rebuscarse en lo que sea. Son víctimas de trabajos mal pagados, explotados por cualquier vivo.
Es un desperdicio. Muchos tienen títulos universitarios, experiencia, ¡hasta idiomas! Y terminan pidiendo trabajo de lo que sea. ¡Qué cosa más grande!
Qué dicen las partes
La propia Cristina Méndez lo dice con un nudo en la garganta: "Todo está difícil. No puedo trabajar legalmente, no puedo pagar la renta y no sé cuánto tiempo podré resistir así". Esa es la voz de muchos.
Organizaciones como CISVAC, con la abogada Marilyn Torres, están dando la alarma. La vulnerabilidad es tan grande que los empleadores sin escrúpulos abusan. "Están dispuestos a trabajar por lo que sea, y eso genera abusos", afirma.
Qué viene ahora
Lo que viene es más de lo mismo si no hay un freno. No hay albergues ni programas especiales en Quintana Roo para esta gente, así que están a la buena de Dios.
Urge que se busquen soluciones rápidas, como visas humanitarias o permisos de trabajo. Mientras Cancún brilla para turistas, una crisis silenciosa cobra fuerza entre los que no tienen a dónde ir.