¡Tremendo enredo! ¿Padre santiaguero dice que la denuncia de escasez fue culpa de una IA?
Un padre de Santiago de Cuba denunció falta de medicinas en un hospital infantil, pero luego se retractó, diciendo que su video original fue hecho con inteligencia artificial. ¡Tremendo bochinche!
¿Qué fue lo que pasó, mi gente?
Imagínense el revuelo que se armó con la historia de Juan Matute Martínez, un padre de Santiago de Cuba. Este hombre salió en las redes, con un video de esos que te ponen los pelos de punta, denunciando a viva voz que en el Hospital Infantil Sur “La Colonia” no había ni dipirona para su hija, que estaba con fiebre y todo lo demás. ¡Poniendo el grito en el cielo por la escasez de medicamentos y la falta de medios para saber qué demonios tenían los niños!
El hombre decía, con toda la pena del mundo, que tuvo que salir a la calle a buscar la dipirona para que le bajaran la fiebre a su muchacha. Un escándalo, ¿verdad? Pues agárrense, que la novela no termina ahí. A las 48 horas, ¡Zas! Otro mensaje. Ahora el padre dice que el video que circuló por todas partes era de “inteligencia artificial”. Sí, así mismo lo oyeron: ¡Inteligencia Artificial! Y de paso, aprovechó para decir que confiaba ciegamente en la Revolución, en el Partido Comunista y que el sistema de salud cubano era “el mejor del mundo”. ¡Como si le hubieran echado un brebaje!
¿Dónde y cuándo se armó este culebrón?
Este drama se cocinó, como les decía, en Santiago de Cuba, específicamente en el Hospital Infantil Sur “La Colonia”, ese al que la gente le dice “La Colonia”. La cosa saltó a la luz pública hace poquito, en febrero de 2026, con el video de Juan Matute Martínez. Un momento de pura tensión, de esas que uno se imagina el calor del hospital, el desespero del padre y la gente alrededor comentando bajito.
El periodista independiente Yosmany Mayeta fue quien dio el seguimiento a este rollo. Mayeta, con su ojo de lince, se percató del cambio drástico en la versión del padre. Como si de un día para otro, el mismo hombre que estaba preocupado por su hija, se volviera un militante entusiasta. ¡Vaya cambio de libreto!
¿Y por qué este chisme nos importa tanto?
¡Ay, mijo! Esto no es solo un chisme más de esquina, esto nos toca a todos. Esta historia es como un espejo que nos devuelve la cara de la crisis sanitaria que tiene a Cuba con el alma en un hilo. No es solo que falten medicinas, que es grave, sino que la gente tiene miedo a denunciar. Que un padre salga, denuncie y luego diga que fue “IA” o se retracte con consignas políticas, es una señal de que hay presiones que te doblan la voluntad.
Imagínate tener a tu hijo enfermo, no encontrar un analgésico y encima, sentir que no puedes ni quejarte sin que te caiga la bronca. La gente está hablando de esto porque muestra la verdad cruda de lo que se vive en los hospitales y la mordaza que se le pone a quien alza la voz. ¡Pura impotencia y coraje mezclados!
¿Qué dice la gente que sabe y los involucrados?
Pues el tal Juan Matute, al principio, con su corazón en la mano, dijo que no había ni dipirona ni reactivos para los análisis. Pero después, ¡sorpresa!, le dio un ataque de “cubanía” y se deshizo en elogios al sistema de salud y a la Revolución, ¡todo por culpa de la “inteligencia artificial” según él! El periodista Yosmany Mayeta, con toda la razón del mundo, ha dejado claro que su página no usa IA para inventar noticias y que el video original salió de la cuenta del mismo Matute. Esto, claro, hace pensar que hay gato encerrado y que las presiones externas no son cuento de camino.
Los especialistas que uno oye por ahí, sin decir nombres para no meterlos en problemas, advierten que este ambiente de miedo y las “rectificaciones forzadas” se están volviendo parte del día a día para los pacientes y sus familias. Es una situación donde la verdad se enreda entre el miedo y el discurso oficial. ¡Así cualquiera se vuelve loco!
¿Y ahora qué se espera de este bochinche?
Pues miren, este lío no tiene pinta de resolverse de la noche a la mañana. La escasez de medicamentos y de insumos en los hospitales es un problema gordo que no se va a curar con una retractación o con decir que fue culpa de la “IA”. Lo que sí está en el aire es ver cuánta gente más se atreve a denunciar y cuántos otros van a terminar “rectificando” sus versiones por la presión. Es un panorama complicado, donde la gente tiene que pensar dos veces antes de abrir la boca.
Hay que seguir de cerca este tipo de casos, porque son el termómetro de lo que se cuece en la calle. No se adivina, pero se siente que el drama en los hospitales y la tensión sobre la libertad de expresión van a seguir dando de qué hablar. ¡Así que a estar al tanto, mi gente!